Empezaba una de las experiencias más especiales y diferentes de todo el viaje:
nuestra aventura por la Amazonía peruana. Para ello decidimos contratar un tour de
2 días y 1 noche con una empresa local, aunque si prefieres llevarlo todo organizado desde casa también existen opciones para reservar este tipo de experiencias online con antelación como este
Tour de 2 días por el Amazonas.
A la hora acordada nos recogieron en el hotel y pusimos rumbo hacia el puerto de
Iquitos. Antes de embarcar tuvimos tiempo para recorrer brevemente el mercado cercano, donde pudimos descubrir algunos de los productos más curiosos y representativos de la gastronomía amazónica.
Entre todos ellos destacaba especialmente el famoso
suri, una larva considerada uno de los grandes manjares de la selva peruana y que, aunque no nos atrevimos a probar en esta ocasión, sí nos llamó muchísimo la atención.
Poco después llegó el momento de subir a la embarcación y comenzar la navegación por el
río Nanay hasta alcanzar uno de los lugares más curiosos de toda la excursión: el punto donde se unen las aguas del Nanay con las del majestuoso
río Amazonas.
Resulta impresionante observar cómo ambos ríos mantienen durante varios metros sus diferentes tonalidades antes de mezclarse definitivamente. Uno de esos pequeños espectáculos naturales que consiguen sorprender incluso cuando ya sabes que existen.
Después continuamos la ruta hacia una pequeña cabaña sobre las aguas del río donde nos explicaron algunas de las bebidas y productos más tradicionales de la selva amazónica y sus supuestas propiedades beneficiosas para la salud.
Antes de llegar a nuestro alojamiento todavía hicimos una parada en
Amazolandia, un curioso paseo de madera construido junto al río Amazonas y decorado con diferentes esculturas y rincones pensados para disfrutar del entorno. Es uno de esos lugares perfectos para hacer fotografías con el Amazonas de fondo y empezar a tomar conciencia de la inmensidad del río que nos acompañaría durante los siguientes días.
Las vistas desde aquí son espectaculares y fue uno de los primeros momentos en los que realmente sentimos que estábamos entrando en el corazón de la Amazonía peruana.
Finalmente llegamos a nuestro lodge situado en la comunidad de
Barrio Florido, donde nos instalamos en nuestra cabaña junto al río y disfrutamos de nuestra primera comida amazónica: el famoso
juane, probablemente el plato más típico de toda la
región de Iquitos y una de esas recetas que forman parte de la identidad gastronómica de la selva peruana.
Después de comer aprovechamos para relajarnos durante unas horas en la piscina del lodge. El calor y la humedad hacían que cualquier excusa para darse un baño fuese más que bienvenida después de toda la mañana de actividad.
Ya por la tarde realizamos una excursión hasta
Fundo Pedrito, un centro de conservación en semicautividad donde pudimos conocer mucho mejor algunas de las especies más características de la Amazonía peruana.
Durante la visita vimos de cerca animales tan sorprendentes como las
pirañas, los
caimanes, diferentes especies de
tortugas o el impresionante
paiche, considerado uno de los peces de agua dulce más grandes del mundo. También tuvimos la oportunidad de contemplar la espectacular
Victoria Regia, la planta acuática con las hojas flotantes más grandes del planeta.
Al regresar al lodge todavía tuvimos tiempo para recorrer por nuestra cuenta las calles de
Barrio Florido y descubrir cómo es el día a día de las comunidades que viven junto al Amazonas. Ver a los hombres jugando al fútbol y a las mujeres al vóley mientras observábamos sus viviendas y su forma de vida fue una experiencia difícil de describir con palabras. Es de esas cosas que simplemente hay que vivir para entenderlas.
Tras la cena, disfrutando de las vistas sobre el río Amazonas, llegaba uno de los momentos más esperados del día. Nos pusimos las botas de agua y comenzamos una ruta nocturna en quad hasta llegar a un sendero situado en plena selva amazónica.
Allí, rodeados únicamente por la oscuridad y los sonidos de la selva, pudimos observar diferentes especies como insectos palo, aves nocturnas e incluso alguna tarántula. Pero probablemente lo más especial fue simplemente detenerse, apagar las linternas y permanecer en silencio absoluto escuchando cómo la selva cobra vida durante la noche.
Es una sensación muy difícil de explicar y, posiblemente, uno de los recuerdos más especiales que nos llevamos de todo el viaje.
Después de esta experiencia regresamos al lodge para descansar en nuestra cabaña junto al río, deseando que llegara el amanecer para descubrir las vistas que nos esperaba al despertar en pleno corazón del Amazonas.
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