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Bruselas en 3 días: itinerario + mapas

Bruselas fue una de esas ciudades que nos desmontó todos los prejuicios en apenas unas horas. Llegamos pensando que sería una capital bonita para pasar un par de días y terminamos descubriendo una ciudad con mucha más personalidad de la que imaginábamos: plazas espectaculares, barrios con muchísimo ambiente, cómics en cada esquina y, por supuesto, gofres y patatas que hacen imposible cumplir cualquier dieta.

Lo mejor de Bruselas es que no necesitas recorrer kilómetros para disfrutarla. Casi todo su centro histórico se descubre caminando, y entre monumento y monumento siempre aparece una terraza donde apetece sentarse, una chocolatería que huele increíble o una calle escondida que acaba convirtiéndose en uno de tus rincones favoritos del viaje.

En este itinerario de Bruselas en 3 días te llevamos exactamente por la ruta que nosotros haríamos si fuese nuestra primera vez en la ciudad. Nuestra idea es que cuando cierres esta guía sientas que ya conoces un poco Bruselas antes incluso de viajar. Que sepas dónde merece la pena detenerte cinco minutos más, qué sitios dejar para el atardecer y cómo convertir tres días en una escapada de esas que recuerdas durante mucho tiempo.

Y si quieres preparar el viaje al detalle, no olvides echar un vistazo a nuestra guía completa de Bruselas, donde encontrarás alojamiento, transporte, presupuesto y muchos más consejos prácticos.

Grand Place, Manneken Pis y Mont des Arts

Nuestro primer día en Bruselas comenzó nada más llegar a la ciudad poniendo rumbo al centro histórico para empezar a descubrir algunos de los lugares más emblemáticos de la capital belga. La mayoría de las visitas de esta jornada se encuentran bastante cerca unas de otras, así que es un recorrido perfecto para hacer caminando y disfrutar de Bruselas tranquilamente.

Nuestra primera parada fue la espectacular Grand Place, probablemente el lugar más impresionante de todo el centro histórico de Bruselas y uno de esos rincones que cuesta dejar de mirar. Rodeada por el Ayuntamiento y las antiguas casas gremiales, aprovechamos para recorrerla con calma y fijarnos en los diferentes edificios que la rodean. Aunque ya habíamos visto fotografías de la plaza antes del viaje, tenerla delante fue completamente diferente.

Desde allí continuamos hasta el famoso Manneken Pis, uno de los grandes símbolos de Bruselas. Su pequeño tamaño sorprende bastante cuando lo ves por primera vez, pero aun así merece la pena acercarse para conocer la historia y las curiosidades que rodean a esta famosa estatua. Además, durante el paseo nos encontramos con uno de los famosos murales del cómic de Bruselas, dedicado a Tintín, una de las muchas referencias al mundo del cómic que aparecen repartidas por la ciudad.

Siguiendo nuestro recorrido llegamos hasta Jeanneke Pis, la versión femenina del Manneken Pis y otro de los rincones más curiosos de Bruselas. La pequeña estatua se encuentra escondida en un callejón y, aunque la visita es bastante rápida, nos pareció una parada original para completar la particular colección de “Pis” de la ciudad. Entre el Manneken Pis y Jeanneke Pis, Bruselas demuestra una vez más que tiene una forma muy particular de convertir cualquier rincón en un atractivo turístico.

Muy cerca de allí llegamos a las elegantes Galerías Reales Saint-Hubert, un precioso pasaje comercial cubierto inaugurado en el siglo XIX. Sus escaparates, chocolaterías y cafeterías hacen que pasear por ellas sea una experiencia en sí misma, incluso aunque no tengas intención de comprar nada. Nosotros aprovechamos para recorrerlas tranquilamente y disfrutar de uno de los espacios con más encanto del centro de Bruselas.

A estas alturas ya se nos había echado encima la hora de comer, así que hicimos una parada en Chez Léon, uno de los restaurantes más conocidos del centro de Bruselas. Fue el momento perfecto para sentarnos, descansar un poco y probar algunos de los platos típicos de la gastronomía belga antes de continuar con nuestra ruta por la ciudad.

Después de comer retomamos el paseo y nos dirigimos hasta la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, uno de los edificios religiosos más importantes de Bélgica. Su espectacular fachada gótica ya impresiona desde el exterior, pero merece la pena entrar para contemplar también su enorme interior y sus detalles arquitectónicos. Nosotros aprovechamos para visitarla con calma antes de continuar hacia nuestra siguiente parada.

La tarde continuó en Mont des Arts, uno de nuestros lugares favoritos de esta primera jornada. Sus jardines y escalinatas ofrecen una de las panorámicas más bonitas de Bruselas, con el centro histórico extendiéndose frente a nosotros y el Ayuntamiento destacando entre los tejados. Llegamos con tiempo para disfrutar del lugar y esperar al atardecer, cuando la luz hace que las vistas sean todavía más especiales.

Cuando terminamos de recorrer esta zona, volvimos caminando hacia el corazón de Bruselas para disfrutar de nuevo de la Grand Place. Ya era de noche y la plaza estaba completamente iluminada, así que aprovechamos para volver a disfrutar de uno de nuestros rincones favoritos de la ciudad con ese ambiente tan especial que tiene cuando cae el sol.

Y ya que estábamos de nuevo por la zona, decidimos poner el broche final de una forma muy belga: tomándonos un gofre. Nos acercamos hasta Waffle Factory, en la Rue du Lombard, y aprovechamos para probar uno de sus famosos gofres mientras disfrutábamos del ambiente nocturno de la Grand Place. Sin duda, no podíamos haber encontrado una forma más dulce de cerrar nuestra primera jornada en Bruselas.
La Grand Place cambia por completo al anochecer, así que merece la pena volver para verla iluminada antes o después de cenar
Grand Place de Bruselas iluminada al atardecer

Atomium, Parlamento Europeo y Palacio Real

Nuestro segundo día en Bruselas comenzó cogiendo la línea 6 del metro hasta la estación Heysel (Heizel), la parada más cercana al impresionante Atomium. Desde allí apenas tuvimos que caminar unos minutos hasta llegar a uno de los grandes iconos de Bélgica. Llegamos a primera hora para evitar las aglomeraciones y aprovechamos para recorrer tanto el exterior como el interior de esta enorme estructura de acero. Además de sus exposiciones, lo que más nos gustó fueron las vistas panorámicas de Bruselas desde la esfera superior, desde donde se aprecia perfectamente lo extensa que es la ciudad.

Tras visitar el Atomium regresamos en metro hacia el centro y nos bajamos en Schuman, una de las estaciones más cercanas al espectacular Parque del Cincuentenario. Desde allí apenas tuvimos que caminar unos minutos hasta llegar al parque, un enorme espacio verde presidido por su imponente arco del triunfo. Paseamos tranquilamente por sus jardines, hicimos algunas fotos junto al arco y disfrutamos de una zona mucho más tranquila que el casco histórico.

A pocos minutos caminando llegamos al Parlamento Europeo, uno de los edificios más representativos de la Unión Europea. Aunque la visita fue principalmente exterior, merece mucho la pena recorrer el Barrio Europeo y conocer esta faceta más moderna e internacional de Bruselas, muy diferente a la que habíamos descubierto el día anterior entre plazas medievales y callejuelas.

Continuamos la ruta hasta el elegante Palacio Real de Bruselas, residencia oficial de la monarquía belga para los actos institucionales. Justo enfrente se encuentra el precioso Parque de Bruselas, así que aprovechamos para descansar un rato bajo sus árboles y pasear por sus amplias avenidas antes de seguir explorando la ciudad.

Con el atardecer acercándose, decidimos regresar caminando hacia el centro disfrutando del ambiente de las calles de Bruselas. Para terminar nuestra segunda jornada, nos acercamos hasta Delirium Café, uno de los bares más famosos de la ciudad y conocido por su enorme variedad de cervezas. Allí aprovechamos para relajarnos, tomar algo y disfrutar del ambiente antes de dar por terminado otro día descubriendo Bruselas.
Para llegar al Atomium desde el centro, puedes coger la línea 6 del metro hasta la estación Heysel (Heizel). Desde allí, el monumento está a pocos minutos caminando
Atomium de Bruselas visto desde el exterior

Sablon, chocolate y Rue Neuve

Nuestro tercer y último día en Bruselas lo planteamos de una forma mucho más tranquila. Después de dos jornadas bastante completas recorriendo la ciudad, decidimos dedicar la mañana a descubrir uno de los barrios con más encanto de la capital belga: el Sablon. Sus calles, plazas y edificios históricos nos mostraron una Bruselas mucho más elegante y tranquila que la que habíamos conocido durante los primeros días.

Nuestra primera parada fue la impresionante Iglesia de Notre-Dame du Sablon, uno de los edificios góticos más bonitos de Bruselas. Su fachada ya llama muchísimo la atención desde el exterior, pero merece la pena entrar para contemplar sus enormes vidrieras y el espectacular interior del templo.

Desde allí nos acercamos hasta la Place du Grand Sablon, el corazón del barrio y uno de esos lugares perfectos para pasear sin mirar demasiado el reloj. La plaza está rodeada de elegantes edificios, restaurantes, cafeterías y algunas de las chocolaterías más conocidas de Bruselas. Aprovechamos para recorrer sus alrededores tranquilamente y, por supuesto, echar un vistazo a algunas de las tiendas de chocolate belga que encontramos durante el paseo.

Después continuamos caminando por las calles del barrio, descubriendo pequeñas tiendas, escaparates y rincones que hacen que esta zona tenga una personalidad completamente diferente al centro histórico. Sin tener una ruta demasiado marcada, disfrutamos simplemente de pasear y dejarnos llevar por el ambiente del Sablon.

A la hora de comer todavía teníamos una asignatura pendiente del viaje: probar las famosas patatas fritas belgas. Después de haber probado algunos de los platos más típicos del país durante los días anteriores, no podíamos marcharnos de Bruselas sin probar uno de sus grandes clásicos. Así que aprovechamos esta última jornada para buscar un sitio donde disfrutar de unas buenas patatas fritas y comprobar por nosotros mismos si la fama que tienen estaba justificada.

Después de comer nos dirigimos hacia Rue Neuve, una de las principales calles comerciales de Bruselas. Aprovechamos la tarde para recorrer sus tiendas, hacer algunas compras y llevarnos algún recuerdo más del viaje. Después de tantos paseos por el centro histórico, fue una buena forma de conocer también la parte más comercial y animada de la ciudad.

Con las últimas compras hechas, nos tomamos el resto de la tarde con calma y aprovechamos para despedirnos poco a poco de Bruselas. Volvimos a recorrer algunas de nuestras calles favoritas y disfrutamos de esos últimos momentos en la ciudad antes de regresar a nuestro alojamiento.

Y así terminamos nuestro viaje de 3 días en Bruselas. Después de recorrer sus plazas, monumentos, parques y barrios más importantes, nos llevamos la sensación de haber conocido una ciudad mucho más variada de lo que esperábamos. Una última caminata por sus calles fue la manera perfecta de despedirnos de la capital belga antes de poner rumbo a casa.
El Sablon es perfecto para disfrutar de una mañana tranquila, pasear por sus calles y visitar algunas de las mejores chocolaterías de Bruselas
Barrio del Sablon de Bruselas con sus edificios históricos

Todo sobre Bruselas

FAQ Bruselas en 3 días

¿Qué ver en Bruselas en 3 días?

En 3 días en Bruselas puedes visitar la Grand Place, Manneken Pis, Mont des Arts, Atomium, Parlamento Europeo, Palacio Real y barrio del Sablon.

¿Es suficiente 3 días para visitar Bruselas?

Sí, 3 días son suficientes para conocer los principales lugares de Bruselas con calma y disfrutar también de sus barrios, gastronomía y ambiente.

¿Qué transporte usar en Bruselas para 3 días?

Para 3 días, puedes valorar alguno de los abonos de transporte disponibles si vas a utilizar el metro, tranvía o autobús con frecuencia.

¿Cuánto dinero necesito para 3 días en Bruselas?

El presupuesto para 3 días en Bruselas depende sobre todo del alojamiento y del tipo de viaje. Para viajar con un presupuesto ajustado, conviene calcular el coste del alojamiento, comidas, transporte y entradas por separado.

¿Dónde alojarse para visitar Bruselas en 3 días?

Lo ideal es alojarse en el centro histórico de Bruselas o en sus alrededores, cerca de la Grand Place, para poder recorrer la ciudad caminando y tener fácil acceso a los principales lugares turísticos.

¿Cuándo es mejor visitar Bruselas?

La mejor época para visitar Bruselas es durante la primavera (abril a junio) y el otoño (septiembre a octubre), cuando el clima es agradable y hay menos turistas. Sin embargo, la ciudad tiene su encanto en cualquier época del año, incluyendo el invierno con sus mercados navideños.

¿Se puede visitar Bruselas en 3 días caminando?

Sí, gran parte del centro histórico de Bruselas se puede recorrer caminando. Para llegar al Atomium y algunas zonas más alejadas es recomendable utilizar el metro.

¿Cuáles son los imprescindibles de Bruselas?

Los imprescindibles de Bruselas son la Grand Place, Manneken Pis, Atomium, Mont des Arts, Galerías Saint-Hubert y el barrio del Sablon.

¿Qué comer en Bruselas durante un viaje de 3 días?

Durante tu viaje puedes probar platos y productos típicos como gofres, patatas fritas belgas, chocolate, mejillones y cerveza belga.

¿Qué excursiones hacer desde Bruselas?

Desde Bruselas puedes hacer excursiones a ciudades cercanas como Brujas, Gante o Amberes, todas ellas con encanto y fácilmente accesibles en tren.

Bruselas te enamora

Bruselas es mucho más que la Grand Place o el Manneken Pis. Es una ciudad para callejear sin rumbo, descubrir cafeterías con encanto y dejar que cada barrio te enseñe una cara distinta de la capital belga.

Ojalá este itinerario te sirva como el mejor compañero de viaje. Eso sí, adáptalo a tu ritmo y disfruta de esos planes improvisados que siempre acaban siendo los mejores. Al final, ahí es donde nacen los recuerdos que de verdad hacen especial un viaje.

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