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Viena en 3 días: itinerario completo + mapas

Viena tiene algo curioso: es una ciudad que parece estar perfectamente colocada en su sitio. Los edificios son enormes, las avenidas parecen sacadas de otra época y, entre palacio y palacio, aparecen cafés donde sentarse sin ninguna prisa. Pero detrás de toda esa elegancia hay una ciudad mucho más fácil de disfrutar de lo que puede parecer a primera vista.

Durante nuestro viaje nos encontramos con una Viena que no solo se disfruta mirando hacia arriba. También está en pedir un café y quedarse un rato más de la cuenta, en entrar en una iglesia porque te ha llamado la atención desde la calle o en descubrir que detrás de una fachada aparentemente seria puede esconderse uno de los rincones más bonitos del viaje.

Por eso hemos organizado esta ruta de Viena en 3 días intentando encontrar ese equilibrio entre conocer sus grandes imprescindibles y dejar espacio para disfrutarla de verdad. Palacios, plazas, iglesias, miradores, barrios con personalidad y, por supuesto, alguno de esos cafés vieneses que forman parte de la ciudad tanto como sus edificios más famosos.

Y si hay algo que nos habría gustado tener antes de viajar, es precisamente una ruta así: saber qué merece realmente la pena, cómo ordenar las visitas y cuándo dejar de mirar el mapa para simplemente caminar. Así que aquí tienes los 3 días en Viena que nosotros repetiríamos si mañana volviéramos a hacer la maleta. Tú solo tendrás que decidir qué café se convierte en tu favorito.

El corazón imperial de Viena

Comenzamos nuestro primer día en Viena descubriendo el corazón histórico de la capital austriaca. La primera parada fue la impresionante Catedral de San Esteban, uno de los grandes símbolos de la ciudad y uno de los edificios góticos más importantes de Austria. Su enorme tejado decorado con miles de azulejos de colores es imposible de pasar por alto y, si tienes tiempo, también merece la pena entrar en su interior para contemplar sus capillas y recorrer parte de sus torres.

Desde allí comenzamos a caminar por el centro histórico hasta llegar al Palacio Imperial de Hofburg, antigua residencia de los Habsburgo durante más de seis siglos y uno de los lugares que mejor representan el pasado imperial de Viena. El enorme complejo está formado por diferentes edificios y plazas, por lo que incluso recorrerlo tranquilamente por el exterior ya permite hacerse una idea de la importancia que tuvo esta dinastía en la historia de Europa. Si quieres conocer más lugares de la ciudad y organizar mejor tu visita, puedes consultar nuestra guía completa de Viena, donde encontrarás nuestros imprescindibles y otros rincones que merece la pena descubrir.

Continuamos nuestro paseo por el centro de Viena hasta llegar a la Biblioteca Nacional Austriaca, uno de los edificios más espectaculares de la ciudad. Su impresionante Sala de Estado, con enormes estanterías de madera, frescos en el techo y miles de libros antiguos, es uno de esos lugares que merece la pena añadir a la ruta si dispones de tiempo.

Después seguimos caminando por algunas de las calles más elegantes del centro hasta llegar a la Ópera Estatal de Viena, uno de los edificios más emblemáticos de la capital austriaca y uno de los grandes templos mundiales de la música clásica. Nosotros nos detuvimos a contemplar su espectacular fachada y el ambiente de esta zona, aunque también existe la posibilidad de realizar una visita guiada por el interior o asistir a alguna de sus representaciones.

Desde la Ópera comenzamos a recorrer la famosa Ringstrasse, el gran boulevard que rodea el centro histórico de Viena y que fue construido siguiendo el antiguo trazado de las murallas de la ciudad. Durante el paseo encontrarás algunos de los edificios más monumentales de la capital, como el Parlamento, el Burgtheater, la Universidad de Viena y el Ayuntamiento, por lo que simplemente recorrer este tramo ya se convierte en una de las mejores experiencias del día.

Nuestra siguiente parada fue el impresionante Ayuntamiento de Viena, uno de los edificios más reconocibles de la Ringstrasse. Su enorme fachada de estilo neogótico y su torre central hacen que sea imposible no detenerse a contemplarlo. Dependiendo de la época del año, además, la plaza situada frente al Ayuntamiento puede acoger mercados, festivales o el famoso mercadillo navideño de Viena.

Después de recorrer esta zona decidimos regresar tranquilamente hacia el centro histórico, disfrutando de algunos de los edificios y calles que nos habían quedado pendientes durante la mañana. A estas alturas del día ya habíamos recorrido buena parte del antiguo corazón imperial de Viena y podíamos apreciar perfectamente la mezcla entre su pasado como capital del Imperio austrohúngaro y la ciudad moderna que es actualmente.

Para terminar nuestro primer día regresamos hacia la zona de Stephansplatz, donde aprovechamos para disfrutar del ambiente del centro de Viena y cenar antes de volver al alojamiento. Después de una jornada recorriendo algunos de los lugares más importantes de la capital austriaca, tocaba descansar y prepararnos para el segundo día, en el que descubriríamos uno de los grandes símbolos de la ciudad: el espectacular Palacio de Schönbrunn.
Comienza la ruta por la Catedral de San Esteban a primera hora y recorre el centro histórico a pie para disfrutar con calma del ambiente y de los principales edificios imperiales de Viena
Catedral de San Esteban en Viena con su torre gótica y tejado de azulejos

Schönbrunn y los rincones más elegantes de Viena

Nuestro segundo día en Viena comenzó poniendo rumbo a uno de los lugares que más ganas teníamos de conocer: el impresionante Palacio de Schönbrunn. Este enorme complejo fue durante siglos una de las principales residencias de verano de la familia imperial de los Habsburgo y hoy es uno de los lugares más visitados de toda Austria.

Llegamos a primera hora para poder recorrer el palacio con algo más de tranquilidad. En el interior pudimos conocer algunas de las estancias utilizadas por la familia imperial y descubrir cómo era la vida de la corte vienesa. Si tienes pensado visitarlo, te recomendamos reservar las entradas con antelación, especialmente en temporada alta, ya que es una de las visitas que más tiempo puede llevar dentro de un viaje de tres días.

Después de visitar el interior del palacio salimos al enorme jardín de Schönbrunn, donde merece muchísimo la pena dedicar un buen rato a pasear. Desde aquí puedes recorrer sus grandes avenidas, fuentes y jardines hasta llegar a la Glorieta, situada en la parte más elevada del complejo y desde donde tendrás una de las panorámicas más bonitas del palacio y de Viena.

Una vez terminada la visita, pusimos rumbo hacia el centro para continuar descubriendo Viena. Para ello, caminamos hasta la estación de Schönbrunn y tomamos la línea U4 del metro en dirección Heiligenstadt. Después de varias paradas bajamos en Kettenbrückengasse, desde donde apenas tuvimos que caminar unos minutos para llegar a nuestra siguiente parada: el Naschmarkt.

El Naschmarkt es el mercado más famoso de la capital austriaca y uno de los mejores lugares para hacer una pausa y comer. Sus puestos de comida, productos internacionales y pequeños restaurantes hacen que sea una zona con muchísimo ambiente, especialmente a mediodía. Nosotros aprovechamos precisamente para comer aquí antes de continuar con nuestra ruta por Viena.

Después de comer continuamos el paseo hacia Karlsplatz, una de las plazas más importantes de Viena. Aquí encontramos la espectacular Iglesia de San Carlos Borromeo, más conocida como Karlskirche, uno de los grandes ejemplos de arquitectura barroca de la ciudad. Su enorme cúpula verde y las dos columnas situadas frente a la entrada hacen que sea uno de esos edificios que merece la pena contemplar tanto desde la plaza como desde el interior.

Desde Karlsplatz seguimos caminando tranquilamente por los alrededores, disfrutando de algunos de los edificios monumentales que todavía nos quedaban por descubrir. Después de la intensa mañana en Schönbrunn, aprovechamos la tarde para recorrer el centro sin prisas y volver a algunos de nuestros rincones favoritos de Viena.

Cuando comenzó a caer la tarde regresamos hacia el alojamiento para descansar un poco antes de salir a cenar. Después de haber dedicado la primera jornada al centro histórico y la segunda a conocer uno de los grandes palacios imperiales de Viena, todavía nos quedaba por descubrir otra cara completamente diferente de la ciudad: el Palacio de Belvedere, la curiosa Hundertwasserhaus y el famoso Prater.
Reserva la entrada a Schönbrunn con antelación y dedica tiempo a recorrer sus jardines hasta la Glorieta, desde donde tendrás una de las mejores vistas del conjunto
Palacio de Schönbrunn en Viena con sus jardines barrocos

Palacio de Belvedere, Hundertwasserhaus y Prater

Nuestro tercer y último día en Viena comenzó visitando uno de los palacios más importantes de la ciudad: el Palacio de Belvedere. Este espectacular conjunto barroco está formado por dos palacios rodeados de enormes jardines y es especialmente conocido por albergar una de las obras más famosas de Gustav Klimt: El beso. Llegamos a primera hora para poder recorrer el complejo con tranquilidad y disfrutar tanto de sus jardines como de las impresionantes vistas que ofrece el conjunto.

Después de visitar el Belvedere pusimos rumbo hacia uno de los rincones más curiosos de Viena: la Hundertwasserhaus. Para llegar hasta allí utilizamos el transporte público y, una vez en la zona, nos encontramos con un edificio completamente diferente a todo lo que habíamos visto durante los días anteriores. Diseñado por el artista y arquitecto Friedensreich Hundertwasser, destaca por sus fachadas llenas de colores, formas irregulares y una enorme variedad de elementos decorativos. Aunque no se puede visitar su interior al tratarse de viviendas privadas, merece mucho la pena acercarse para contemplarlo desde el exterior.

Justo enfrente encontrarás también el Hundertwasser Village, un pequeño espacio inspirado en el mismo estilo arquitectónico donde puedes encontrar tiendas, cafeterías y algunos rincones muy curiosos. Aprovechamos la visita para pasear por la zona y hacer algunas fotografías antes de continuar con nuestra ruta.

Desde aquí continuamos nuestro camino hacia el Prater, cruzando a pie el Donaukanal, uno de los canales que atraviesan Viena y que forma parte del sistema del río Danubio. El paseo nos permitió cambiar completamente de ambiente mientras dejábamos atrás la zona de Hundertwasserhaus para acercarnos a uno de los lugares más populares de la ciudad. Una vez al otro lado llegamos al Prater, uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo y uno de los lugares con más ambiente de Viena. El parque es enorme y cuenta con numerosas atracciones, puestos de comida y zonas donde simplemente puedes pasear y disfrutar del ambiente.

Una vez allí nos dirigimos directamente hacia la famosa Noria Gigante de Viena, uno de los grandes símbolos del Prater. Subir a sus enormes cabinas es una de las experiencias más típicas de la ciudad y permite disfrutar de unas bonitas vistas panorámicas de Viena desde las alturas. Si quieres subir, te recomendamos hacerlo con algo de margen, ya que es una de las atracciones más populares del parque.

Después de disfrutar del Prater aprovechamos nuestras últimas horas en Viena para regresar tranquilamente hacia el centro y hacer algunas compras y disfrutar de los últimos paseos por sus calles. Después de tres días recorriendo palacios, monumentos, mercados y algunos de los rincones más curiosos de la capital austriaca, tocaba poner punto final al viaje.

Con la sensación de haber aprovechado al máximo nuestra estancia, regresamos al alojamiento para recoger nuestras cosas y poner rumbo al aeropuerto, despidiéndonos de Viena hasta la próxima.
Visita el Palacio de Belvedere a primera hora y deja el Prater para la tarde, cuando el ambiente de sus atracciones y la Noria Gigante hace que la visita sea todavía más especial
Conjunto residencial Hundertwasserhaus

Viena al detalle

FAQ Viena en 3 días

¿Qué ver en Viena en 3 días?

En 3 días en Viena puedes visitar la Catedral de San Esteban, Hofburg, la Ópera, Schönbrunn, Belvedere, Hundertwasserhaus y el Prater, además de recorrer el centro histórico.

¿Es suficiente 3 días para visitar Viena?

Sí, 3 días son suficientes para conocer los principales lugares de Viena y disfrutar de su centro histórico, sus palacios y algunos de sus barrios más interesantes.

¿Cuál es el mejor itinerario para Viena en 3 días?

El primer día puedes dedicarlo al centro histórico, el segundo a Schönbrunn y Karlsplatz y el tercero a Belvedere, Hundertwasserhaus y el Prater.

¿Cuántos días se necesitan para ver Viena?

Lo ideal es dedicar entre 3 y 4 días a Viena. Con 3 días puedes visitar sus principales monumentos y con un día extra tendrás más tiempo para museos y excursiones.

¿Qué hacer en Viena en 3 días?

Puedes recorrer el centro histórico, visitar sus palacios, conocer el Naschmarkt, pasear por la Ringstrasse, visitar Belvedere y terminar el viaje en el Prater.

¿Qué palacios visitar en Viena en 3 días?

Los principales palacios que puedes visitar son Schönbrunn, Hofburg y Belvedere. Los tres muestran diferentes etapas de la historia imperial de Viena.

¿Se puede visitar Viena a pie en 3 días?

Sí, gran parte del centro histórico de Viena se puede recorrer caminando. Para lugares más alejados, como Schönbrunn o el Prater, es recomendable utilizar el transporte público.

¿Qué ver en Viena en 3 días con mapa?

Puedes organizar la ruta por zonas y utilizar un mapa para optimizar los desplazamientos. En este itinerario encontrarás un mapa independiente para cada uno de los tres días.

¿Qué visitar el primer día en Viena?

El primer día puedes recorrer el centro histórico, comenzando por la Catedral de San Esteban y continuando por Hofburg, la Biblioteca Nacional, la Ópera y la Ringstrasse hasta el Ayuntamiento.

¿Qué visitar el último día en Viena?

El último día puedes visitar el Palacio de Belvedere, conocer la Hundertwasserhaus y terminar el viaje en el Prater y su famosa Noria Gigante.

Tres días para enamorarte de Viena

Viena es de esas ciudades que puedes visitar siguiendo un mapa y, aun así, terminar descubriendo algo que no estaba previsto. Esta ruta reúne los lugares que consideramos imprescindibles para una primera visita.

Quédate con los lugares que más te apetezcan, cambia el orden si lo necesitas y deja algún hueco para improvisar. Porque después de recorrer palacios, plazas y grandes avenidas, probablemente uno de tus recuerdos favoritos termine siendo algo mucho más sencillo.

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