El corazón imperial de Viena
Desde allí comenzamos a caminar por el centro histórico hasta llegar al Palacio Imperial de Hofburg, antigua residencia de los Habsburgo durante más de seis siglos y uno de los lugares que mejor representan el pasado imperial de Viena. El enorme complejo está formado por diferentes edificios y plazas, por lo que incluso recorrerlo tranquilamente por el exterior ya permite hacerse una idea de la importancia que tuvo esta dinastía en la historia de Europa. Si quieres conocer más lugares de la ciudad y organizar mejor tu visita, puedes consultar nuestra guía completa de Viena, donde encontrarás nuestros imprescindibles y otros rincones que merece la pena descubrir.
Continuamos nuestro paseo por el centro de Viena hasta llegar a la Biblioteca Nacional Austriaca, uno de los edificios más espectaculares de la ciudad. Su impresionante Sala de Estado, con enormes estanterías de madera, frescos en el techo y miles de libros antiguos, es uno de esos lugares que merece la pena añadir a la ruta si dispones de tiempo.
Después seguimos caminando por algunas de las calles más elegantes del centro hasta llegar a la Ópera Estatal de Viena, uno de los edificios más emblemáticos de la capital austriaca y uno de los grandes templos mundiales de la música clásica. Nosotros nos detuvimos a contemplar su espectacular fachada y el ambiente de esta zona, aunque también existe la posibilidad de realizar una visita guiada por el interior o asistir a alguna de sus representaciones.
Desde la Ópera comenzamos a recorrer la famosa Ringstrasse, el gran boulevard que rodea el centro histórico de Viena y que fue construido siguiendo el antiguo trazado de las murallas de la ciudad. Durante el paseo encontrarás algunos de los edificios más monumentales de la capital, como el Parlamento, el Burgtheater, la Universidad de Viena y el Ayuntamiento, por lo que simplemente recorrer este tramo ya se convierte en una de las mejores experiencias del día.
Nuestra siguiente parada fue el impresionante Ayuntamiento de Viena, uno de los edificios más reconocibles de la Ringstrasse. Su enorme fachada de estilo neogótico y su torre central hacen que sea imposible no detenerse a contemplarlo. Dependiendo de la época del año, además, la plaza situada frente al Ayuntamiento puede acoger mercados, festivales o el famoso mercadillo navideño de Viena.
Después de recorrer esta zona decidimos regresar tranquilamente hacia el centro histórico, disfrutando de algunos de los edificios y calles que nos habían quedado pendientes durante la mañana. A estas alturas del día ya habíamos recorrido buena parte del antiguo corazón imperial de Viena y podíamos apreciar perfectamente la mezcla entre su pasado como capital del Imperio austrohúngaro y la ciudad moderna que es actualmente.
Para terminar nuestro primer día regresamos hacia la zona de Stephansplatz, donde aprovechamos para disfrutar del ambiente del centro de Viena y cenar antes de volver al alojamiento. Después de una jornada recorriendo algunos de los lugares más importantes de la capital austriaca, tocaba descansar y prepararnos para el segundo día, en el que descubriríamos uno de los grandes símbolos de la ciudad: el espectacular Palacio de Schönbrunn.



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