Llegada a Bangkok
Nada más salir activamos nuestra tarjeta eSIM de Holafly para Tailandia, una opción súper cómoda para tener conexión desde el primer momento sin complicaciones.
Con la eSIM ya lista, cogimos un taxi hacia el centro de Bangkok, una ciudad que nos recibió con su caos organizado, sus luces brillantes y esa energía tan característica que la hace única.
Para esa primera noche elegimos el Amara Bangkok, un hotel moderno y muy bien ubicado que nos vino perfecto para recuperarnos del viaje. Nada más llegar hicimos check-in y nos regalamos lo que el cuerpo pedía: un rato de piscina en la azotea, ducha tranquila y empezar a mentalizarnos de que ya estábamos en Tailandia.
Más tarde salimos a recorrer algunos de los centros comerciales más conocidos como MBK Center y Siam Paragon. Puede parecer curioso empezar el viaje en un mall, pero Bangkok es puro contraste entre tradición y modernidad. Cenamos allí mismo y nos fuimos pronto a descansar para arrancar al día siguiente con energía y empezar a explorar la ciudad a fondo.


















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