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Malta en 3 días: itinerario perfecto con mapas

Cuando pensamos en Malta, lo primero que nos viene a la cabeza es esa mezcla tan curiosa que tiene la isla: ciudades de piedra dorada, agua de un azul increíble, pueblos tranquilos y carreteras que a veces parecen tener vida propia. Es un destino que, aunque no sea especialmente grande, consigue que cada día del viaje se sienta diferente. Y eso fue precisamente una de las cosas que más nos gustó.

Durante nuestro viaje nos pasó varias veces que salíamos con una idea bastante clara de lo que íbamos a hacer y terminábamos dedicándole más tiempo del previsto a algún lugar. Una calle que nos llamaba la atención, una terraza donde apetecía parar o simplemente ese momento en el que te encuentras mirando el mar y piensas que no tienes ninguna prisa. Malta tiene bastante de eso: lugares que sobre el papel parecen una visita rápida y que, cuando estás allí, te piden que bajes el ritmo.

Si solo tienes tres días, seguramente te preguntes si merece la pena intentar conocer la isla entera. Nosotros creemos que sí puedes llevarte una imagen bastante completa de Malta, pero hay que elegir bien. En estos días combinaremos La Valeta, Mdina, algunos de los rincones más interesantes de la isla y varios paisajes que hacen que Malta sea mucho más que sus ciudades históricas.

Así que hemos preparado esta ruta de Malta en 3 días basándonos en una idea muy sencilla. Sin llenar el itinerario de sitios solo porque aparecen en todas las listas y sin hacerte correr de un punto a otro para decir que lo has visto todo.

Y si después de leerlo te quedas con ganas de más Malta, puedes completar la planificación con nuestra guía completa de Malta, donde reunimos todo lo que necesitas para preparar el viaje.

La Valeta

Nuestro primer día en Malta lo dedicamos por completo a conocer La Valeta, la pequeña capital del país. Empezamos a recorrer la ciudad caminando, que es sin duda la mejor forma de descubrir sus calles y rincones.

Comenzamos nuestro paseo entrando por City Gate, la puerta de acceso a La Valeta, y desde allí nos adentramos poco a poco en el centro histórico. Una de las cosas que más nos llamó la atención desde el principio fueron sus calles de piedra caliza, los característicos balcones malteses y esa mezcla de edificios históricos que hace que prácticamente cualquier calle tenga algo que mirar.

Durante el paseo fuimos recorriendo algunos de los lugares más importantes de la capital, pasando por Republic Street, una de sus principales arterias, y acercándonos a edificios tan emblemáticos como el Palacio del Gran Maestre y la Concatedral de San Juan. Aunque La Valeta es pequeña, merece la pena recorrerla sin demasiadas prisas y desviarse por sus calles laterales, porque es precisamente ahí donde encontramos algunos de sus rincones con más encanto.

Uno de los momentos que más disfrutamos fue llegar hasta los Upper Barrakka Gardens. Desde sus jardines se obtiene una de las panorámicas más bonitas de La Valeta, con el Grand Harbour y las Tres Ciudades al otro lado del agua. Después continuamos caminando junto a las fortificaciones y nos acercamos hacia Lower Barrakka Gardens y Fort St. Elmo, en el extremo de la península.

Después de pasar buena parte del día recorriendo La Valeta a pie, llegó el momento de hacer una parada para cenar. Elegimos Ta'Nenu, restaurante en pleno centro donde probar algunos platos de la gastronomía maltesa. Después de todo el día caminando por la capital, nos vino genial sentarnos tranquilamente y disfrutar de la cena antes de terminar nuestra primera jornada en Malta.

Terminamos así nuestro primer día en Malta con una primera toma de contacto con el país y, sobre todo, con su capital. Habíamos llegado con ganas de descubrir la isla y empezar por La Valeta nos pareció una forma perfecta de hacerlo: caminando sin rumbo fijo, descubriendo sus rincones y dejando que la ciudad nos sorprendiera a nuestro ritmo.
La Valeta es una ciudad pequeña, pasear por sus calles y descubrir sus rincones es la mejor forma de conocerla

Mdina, Rabat y acantilados de Dingli

Nuestro segundo día en Malta nos llevó hasta el centro de la isla para conocer Mdina, una de las localidades que más ganas teníamos de visitar. Después de haber pasado el primer día recorriendo La Valeta, el cambio de escenario fue enorme: dejamos atrás la capital y nos encontramos con una ciudad amurallada, mucho más tranquila y con un ambiente completamente diferente.

Entramos en Mdina atravesando su espectacular Puerta de Mdina y comenzamos a recorrer su casco histórico sin demasiada prisa. Conocida como la Ciudad Silenciosa, sus estrechas calles de piedra, sus edificios históricos y sus pequeños rincones hacen que pasear por ella sea casi como viajar varios siglos atrás. Aquí lo mejor es olvidarse un poco del mapa y dejarse llevar por las calles del centro histórico.

Durante nuestro paseo llegamos hasta la Catedral de San Pablo, uno de los edificios más importantes de Mdina, y continuamos recorriendo las calles de la ciudad hasta acercarnos a sus bastiones y miradores. Desde esta parte de la ciudad pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares sobre buena parte del interior de Malta. Después seguimos caminando entre las antiguas murallas y las calles de Mdina, disfrutando de ese ambiente tranquilo que le ha dado el apodo de Ciudad Silenciosa.

Después de conocer Mdina nos acercamos hasta la vecina Rabat, situada prácticamente junto a la Ciudad Silenciosa. Allí aprovechamos para continuar descubriendo esta parte de Malta y visitamos las Catacumbas de San Pablo, un lugar completamente diferente a lo que habíamos visto hasta ese momento durante el viaje y que permite conocer una parte mucho más antigua de la historia de la isla.

Para terminar el día nos dirigimos hacia la costa hasta los Acantilados de Dingli, uno de los paisajes naturales más conocidos de Malta. Después de pasar buena parte de la jornada entre calles, iglesias y edificios históricos, llegar hasta aquí supuso cambiar completamente de escenario. Las vistas del Mediterráneo desde lo alto de los acantilados fueron una de esas imágenes que nos llevamos del viaje.

Terminamos así nuestro segundo día en Malta habiendo conocido una de las zonas con más historia de la isla y también algunos de sus paisajes naturales más característicos. Entre Mdina, Rabat y los acantilados de Dingli, fue un día bastante completo que pudimos aprovechar muy bien gracias al coche de alquiler, que nos permitió movernos entre todos estos lugares con total libertad.
Los acantilados de Dingli son un lugar perfecto para disfrutar de la costa y de unas vistas espectaculares del Mediterráneo
Iglesia de San Pablo de Rabat en Malta

Popeye Village y Golden Bay

Para nuestro último día en Malta decidimos acercarnos hasta el norte de la isla para conocer Popeye Village, uno de esos lugares que habíamos visto en fotografías y que teníamos claro que queríamos visitar durante el viaje. Pudimos llegar hasta allí cómodamente con el coche de alquiler y después acercarnos hasta Golden Bay para disfrutar de la costa.

Nuestra primera parada fue Popeye Village, un pequeño pueblo construido como escenario para la película de Popeye y que hoy se ha convertido en uno de los lugares más curiosos y fotografiados de Malta. Las casitas de madera junto al mar y su ubicación en Anchor Bay hacen que el lugar sea bastante diferente a todo lo que habíamos visto durante los días anteriores.

Después de visitar Popeye Village nos dirigimos hasta Golden Bay, una de las playas más conocidas de Malta. Aquí aprovechamos para cambiar el ritmo del viaje y disfrutar un poco de la costa, algo que nos apetecía especialmente después de haber dedicado los dos primeros días a conocer ciudades, monumentos y lugares históricos.

Tras pasar la tarde en Golden Bay, nos quedamos por la zona para cenar tranquilamente junto a la playa y disfrutar del momento sin prisas, sabiendo que aquella era nuestra última noche en Malta.

Y así fue como pusimos el punto final al viaje, con una cena junto al mar y una despedida que, sin necesidad de grandes planes, terminó siendo una de esas que se quedan en la memoria. Después de tres días recorriendo Malta y descubriendo algunos de sus lugares más especiales, no se nos ocurre una forma mucho mejor de despedirnos de la isla que hacerlo tranquilamente frente al Mediterráneo.
Popeye Village es un lugar curioso y divertido para volver a la infancia, y más aún si viajas con niños
Popeye Village en Malta

Malta a tu manera

FAQ Malta en 3 días

¿Cuál es la mejor forma de moverse por Malta?

El coche de alquiler es una de las opciones más prácticas para recorrer Malta en pocos días y llegar fácilmente a lugares alejados.

¿Se conduce por la izquierda en Malta?

Sí, en Malta se conduce por la izquierda, por lo que conviene prestar especial atención al incorporarse a las carreteras y rotondas.

¿Qué playas visitar en Malta en 3 días?

Si tienes poco tiempo, Golden Bay es una buena opción para combinar una visita a la costa con el resto del itinerario.

¿Qué excursiones se pueden hacer desde Malta?

Entre las excursiones más populares están Gozo, Comino y la Laguna Azul, aunque con solo 3 días es mejor priorizar los lugares de la isla.

¿Qué comida típica probar en Malta?

Algunos platos típicos que merece la pena probar son el pastizzi, el conejo al estilo maltés y el ftira, además de otros productos de la gastronomía local.

¿Dónde alojarse en Malta para un viaje de 3 días?

La Valeta y sus alrededores son una opción cómoda como base, aunque alojarse en otras zonas puede ser interesante si viajas en coche.

¿Es caro viajar a Malta?

Malta tiene precios similares a otros destinos turísticos del Mediterráneo, aunque el presupuesto final depende principalmente del alojamiento, el transporte y las actividades.

¿Cuándo es mejor viajar a Malta?

La primavera y el otoño ofrecen temperaturas agradables y menos afluencia turística, mientras que el verano es ideal si quieres disfrutar especialmente de sus playas.

¿Hace falta reservar las visitas con antelación en Malta?

Para algunas atracciones y actividades populares es recomendable reservar con antelación, especialmente durante los meses de mayor afluencia turística.

¿Qué merece más la pena, La Valeta o Mdina?

No es necesario elegir: La Valeta destaca por sus monumentos y ambiente urbano, mientras que Mdina ofrece un casco histórico amurallado mucho más tranquilo.

Ahora te toca a ti

Tres días pasan volando, pero pueden ser suficientes para enamorarte de Malta. Nosotros nos quedaríamos con la combinación de pasear sin demasiadas prisas, descubrir sus ciudades de piedra y buscar esos momentos frente al Mediterráneo que hacen que el viaje se sienta especial.

Y si podemos darte un consejo antes de empezar, es este: deja espacio para cambiar de planes. No todo lo que merece la pena aparecerá en el itinerario, y probablemente alguno de esos momentos termine siendo de los que más recuerdes cuando vuelvas a casa.

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