La Valeta
Comenzamos nuestro paseo entrando por City Gate, la puerta de acceso a La Valeta, y desde allí nos adentramos poco a poco en el centro histórico. Una de las cosas que más nos llamó la atención desde el principio fueron sus calles de piedra caliza, los característicos balcones malteses y esa mezcla de edificios históricos que hace que prácticamente cualquier calle tenga algo que mirar.
Durante el paseo fuimos recorriendo algunos de los lugares más importantes de la capital, pasando por Republic Street, una de sus principales arterias, y acercándonos a edificios tan emblemáticos como el Palacio del Gran Maestre y la Concatedral de San Juan. Aunque La Valeta es pequeña, merece la pena recorrerla sin demasiadas prisas y desviarse por sus calles laterales, porque es precisamente ahí donde encontramos algunos de sus rincones con más encanto.
Uno de los momentos que más disfrutamos fue llegar hasta los Upper Barrakka Gardens. Desde sus jardines se obtiene una de las panorámicas más bonitas de La Valeta, con el Grand Harbour y las Tres Ciudades al otro lado del agua. Después continuamos caminando junto a las fortificaciones y nos acercamos hacia Lower Barrakka Gardens y Fort St. Elmo, en el extremo de la península.
Después de pasar buena parte del día recorriendo La Valeta a pie, llegó el momento de hacer una parada para cenar. Elegimos Ta'Nenu, restaurante en pleno centro donde probar algunos platos de la gastronomía maltesa. Después de todo el día caminando por la capital, nos vino genial sentarnos tranquilamente y disfrutar de la cena antes de terminar nuestra primera jornada en Malta.
Terminamos así nuestro primer día en Malta con una primera toma de contacto con el país y, sobre todo, con su capital. Habíamos llegado con ganas de descubrir la isla y empezar por La Valeta nos pareció una forma perfecta de hacerlo: caminando sin rumbo fijo, descubriendo sus rincones y dejando que la ciudad nos sorprendiera a nuestro ritmo.



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