Descubriendo Vaduz, capital de Liechtenstein
Nuestra primera toma de contacto con Vaduz fue su lugar más reconocible: el Castillo de Vaduz. Situado sobre una colina y con vistas a la ciudad, es probablemente la imagen más característica de la capital. Aunque no se puede visitar por dentro, acercarnos hasta allí nos permitió contemplarlo de cerca y disfrutar del entorno que lo rodea.
Y justo al lado del castillo encontramos uno de esos lugares que terminan convirtiéndose en uno de los recuerdos del viaje: el mirador de Kanzile. Desde aquí disfrutamos de unas vistas increíbles de Vaduz y del paisaje que rodea la ciudad. Fue una de esas paradas que nos sorprendieron y que hicieron que mereciera todavía más la pena subir hasta esta parte de la capital.
Después bajamos hacia el centro para recorrer Vaduz tranquilamente a pie. Al ser una capital pequeña, resulta muy fácil moverse por ella y visitar sus principales lugares de interés sin necesidad de grandes desplazamientos. Durante el paseo fuimos descubriendo sus calles y algunos de sus edificios más representativos, entre ellos el Edificio del Gobierno, uno de los edificios más importantes de la ciudad.
Continuando nuestro paseo llegamos hasta la Catedral de San Florin, el principal templo católico de Vaduz. Su exterior, de estilo neogótico, destaca dentro del centro de la ciudad y es otra de esas visitas que se pueden incluir fácilmente en una ruta a pie por la capital.
También aprovechamos nuestra visita para conocer el Museo Nacional de Liechtenstein, donde pudimos acercarnos a la historia y la cultura del país. Al encontrarse en pleno centro, encaja perfectamente dentro del recorrido y nos permitió conocer un poco más sobre la historia de este pequeño estado alpino.
Durante nuestro paseo también pasamos junto al Kunstmuseum Liechtenstein, uno de los edificios culturales más reconocibles de Vaduz. En nuestro caso no entramos al museo, pero su ubicación en pleno centro hace que sea fácil encontrárselo mientras recorres la ciudad.
A la hora de comer hicimos una parada en Restaurant Adler 1908, restaurante tradicional especializado en cocina regional de los Alpes. Su propuesta parte de la gastronomía tradicional de la zona, pero con un enfoque más moderno y utilizando productos regionales. Después de recorrer buena parte de Vaduz, nos vino genial hacer una pausa y disfrutar tranquilamente de la comida antes de continuar con nuestra visita.
Para terminar nuestro recorrido nos acercamos hasta el Rheinpark Stadion, el estadio nacional de Liechtenstein. Es un lugar curioso que puedes incluir fácilmente en una ruta por Vaduz y que nos permitió conocer otra parte de la ciudad más allá de su centro y sus edificios históricos.
Y así terminamos nuestra visita a Vaduz, una ciudad pequeña que pudimos recorrer cómodamente en un solo día. Llegamos desde Zúrich con la idea de conocer una nueva capital europea y acabamos descubriendo un lugar tranquilo, rodeado de montañas y con una personalidad propia. Puede que Vaduz no necesite varios días para conocerla, pero precisamente esa facilidad para recorrerla hace que sea una escapada perfecta si estás viajando por Suiza y quieres acercarte a Liechtenstein.

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