Centro histórico y Trastevere
Si todavía no tienes alojamiento reservado, aquí puedes consultar nuestra guía sobre dónde dormir en Roma, donde analizamos las mejores zonas según el tipo de viaje que vayas a hacer.
El primer día lo dedicamos a recorrer el centro histórico, una de las zonas más bonitas de Roma y perfecta para descubrirla caminando. Nuestra primera parada fue la elegante Plaza de España, desde donde subimos la famosa escalinata para disfrutar de las vistas antes de continuar por la exclusiva Via Condotti, una de las calles comerciales más conocidas de la ciudad.
Siguiendo el recorrido llegamos hasta la impresionante Fontana di Trevi. Te recomendamos detenerte unos minutos para disfrutarla con calma, ya que suele estar bastante concurrida durante todo el día. Muy cerca continuamos por la Galería Alberto Sordi y la Piazza Colonna hasta llegar al espectacular Panteón, uno de los edificios mejor conservados de toda la Antigua Roma.
Después seguimos caminando hasta la preciosa Piazza Navona, probablemente nuestra plaza favorita de la ciudad por el ambiente que tiene a cualquier hora del día. Desde allí nos acercamos al animado Campo de' Fiori, una zona perfecta para hacer una pausa y disfrutar del ambiente romano. Aprovechamos para comer por los alrededores antes de continuar la ruta. Si buscas buenas recomendaciones, aquí tienes nuestra guía con los mejores lugares donde comer en Roma.
Por la tarde cruzamos el río Tíber para adentrarnos en Trastevere, uno de los barrios con más personalidad de Roma. Paseamos sin rumbo por sus calles empedradas, descubrimos pequeñas plazas llenas de encanto y visitamos la preciosa Basílica de Santa Maria in Trastevere, uno de esos lugares que merece la pena visitar con tranquilidad.
Para terminar el día subimos caminando hasta el mirador del Gianicolo, uno de los mejores lugares para contemplar el atardecer sobre Roma. Ver cómo el sol se esconde detrás de las cúpulas de la ciudad fue una de las imágenes más bonitas de todo el viaje. Después volvimos a Trastevere para cenar en una de sus trattorias y disfrutar del ambiente nocturno.
Antes de regresar al hotel nos acercamos de nuevo a la Fontana di Trevi, que completamente iluminada ofrece una imagen totalmente diferente a la del día. Fue la forma perfecta de terminar nuestro primer día en Roma.




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