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París en 5 días (itinerario + mapas)

Hay ciudades que se disfrutan una vez y otras que consiguen que quieras volver antes incluso de haberte ido. París es una de ellas. Si dispones de 5 días, tendrás tiempo suficiente para descubrir sus monumentos más famosos, recorrer barrios con muchísimo encanto y, sobre todo, vivir esa atmósfera tan especial que hace única a la capital francesa.

Cuando organizamos este viaje quisimos encontrar el equilibrio entre visitar los grandes iconos de la ciudad y dejar espacio para pasear sin un rumbo fijo, sentarnos en una terraza a tomar algo o cruzar alguno de sus puentes simplemente disfrutando de las vistas. Al final, fueron esos pequeños momentos los que terminaron convirtiéndose en algunos de nuestros mejores recuerdos.

En esta guía compartimos exactamente cómo repartimos cada jornada, qué lugares visitamos, el orden que seguimos y los consejos que creemos que realmente marcan la diferencia para que tú solo tengas que preocuparte de disfrutar de París.

Llegada y primer contacto con París

Nuestro vuelo salió de Madrid a primera hora de la mañana y, tras aterrizar en París sobre las 10:00, pusimos rumbo directamente a nuestro alojamiento, donde nos quedaríamos las siguientes cuatro noches. Después de dejar las maletas y tomarnos un pequeño respiro, comenzaba por fin nuestra aventura por la capital francesa. Si es tu primera vez visitando la ciudad, no te pierdas nuestra guía completa de París, donde recopilamos todos los consejos para preparar el viaje.

La primera parada no podía ser otra que el Arco del Triunfo, uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Aprovechamos para subir a su terraza panorámica, desde donde disfrutamos de unas vistas espectaculares de las avenidas que nacen en la plaza y, por supuesto, de la inconfundible Torre Eiffel asomando en el horizonte. Sin duda, una forma inmejorable de empezar el viaje.

Después bajamos para recorrer los famosos Campos Elíseos, probablemente la avenida más conocida de París. Caminamos tranquilamente entre tiendas, escaparates y cafeterías hasta llegar al Grand Palais, situado justo enfrente del elegante Petit Palais. Ambos fueron construidos con motivo de la Exposición Universal de París de 1900 y, todavía hoy, son dos de los edificios más representativos de la arquitectura de la Belle Époque.

Desde allí continuamos descubriendo algunos de los lugares más emblemáticos del centro de París. Paseamos por los Jardines de los Campos Elíseos, llegamos hasta la impresionante Plaza de la Concordia, donde se encuentra el famoso obelisco traído desde Egipto, y seguimos hasta la elegante Plaza Vendôme, rodeada de edificios históricos y donde se encuentra el mítico Hotel Ritz París.

La ruta continuó hasta la espectacular Ópera Garnier, uno de los edificios más bonitos de la ciudad, para regresar después hacia el Jardín de las Tullerías, un lugar perfecto para pasear junto a su gran estanque y disfrutar del ambiente parisino. Desde allí bordeamos el río Sena hasta llegar al precioso Puente Alejandro III, considerado por muchos el puente más bonito de París.

Una vez en ese punto, decidimos seguir por la orilla del Sena hasta el Puente del Alma, tristemente conocido por ser el lugar donde se produjo el accidente en el que falleció la princesa Diana de Gales. Ya había caído la noche, así que continuamos hasta uno de los momentos que más ilusión nos hacía vivir.

Llegar por primera vez a la Torre Eiffel, uno de los grandes imprescindibles de París, iluminada bajo el cielo nocturno fue simplemente mágico. Esperamos a que comenzara su famoso espectáculo de luces y, aunque habíamos visto miles de fotos antes del viaje, vivirlo en persona no tiene absolutamente nada que ver.

Después de hacer un montón de fotos, terminamos cenando un crêpe a los pies de la Torre Eiffel, uno de esos pequeños caprichos que no pueden faltar en una primera visita a París. Antes de despedirnos de este rincón, cruzamos hasta la explanada del Trocadéro, desde donde disfrutamos de una de las vistas más espectaculares del monumento completamente iluminado. Sin duda, fue la mejor forma de poner el broche de oro a nuestro primer día en la ciudad.

Con las piernas ya bastante cansadas, regresamos al alojamiento para descansar y recargar energías antes de seguir descubriendo París al día siguiente.

Si todavía estás organizando tu viaje, en nuestra guía de dónde dormir en París te contamos cuáles son las mejores zonas para alojarse según el tipo de viaje que vayas a hacer.
Subir al Arco del Triunfo el primer día es una excelente forma de orientarte en París y disfrutar de una de las mejores vistas de la Torre Eiffel.
Arco del Triunfo de París

Notre-Dame y el encanto de Montmartre

Después de desayunar unos deliciosos croissants, comenzamos nuestro segundo día en París poniendo rumbo a la Île de la Cité, el lugar donde nació la ciudad. Allí contemplamos el imponente Palacio de Justicia de París antes de llegar a uno de los monumentos más esperados del viaje: la Catedral de Notre-Dame.

Considerada una de las catedrales más famosas del mundo, este majestuoso templo gótico nos dejó completamente impresionados. Su interior transmite una paz difícil de describir, pero si hay algo que nunca olvidaremos fue subir hasta lo alto de sus torres. Contemplar París junto a sus famosas gárgolas, con el río Sena a nuestros pies y la Torre Eiffel dibujándose en el horizonte, fue una de las experiencias más especiales del viaje. Tiempo después, el devastador incendio del 15 de abril de 2019 hizo que este lugar adquiriera todavía más valor para nosotros, al haber podido conocerlo antes de aquel trágico suceso.

Al salir cruzamos hacia el encantador Barrio Latino, uno de los rincones con más ambiente de la ciudad. Paseamos por sus animadas calles hasta llegar al Panteón de París, donde descansan algunas de las figuras más importantes de la historia de Francia. Después continuamos hasta los preciosos Jardines de Luxemburgo, un lugar perfecto para desconectar unos minutos mientras disfrutas del auténtico ambiente parisino.

Si eres fan de la serie Emily in Paris, aquí va un consejo que nosotros no pudimos aprovechar en este viaje, pero sí cuando regresamos años más tarde a la ciudad. Muy cerca de esta zona se encuentra la Place de l'Estrapade, donde se rodaron varias escenas de la serie. Allí podrás ver el apartamento de Emily (1 Place de l'Estrapade), el restaurante de Gabriel, que en realidad es la pizzería Terra Nera (18 Rue des Fossés Saint-Jacques), y la Boulangerie Moderne (16 Rue des Fossés Saint-Jacques), la panadería que aparece en numerosas escenas. Todos estos lugares están a pocos minutos andando entre sí y apenas suponen un pequeño desvío, por lo que creemos que merece mucho la pena incluirlos en el recorrido si te gusta la serie.

Desde allí tomamos el metro hasta la Plaza Blanche, presidida por el mítico Moulin Rouge, para comenzar nuestro recorrido por el bohemio barrio de Montmartre (esta vez si reservamos este free tour por el Barrio de los Pintores para no perdernos nada). La primera parada fue el propio cabaret, cuya historia está estrechamente ligada a la Belle Époque y a la vida artística de París.

Continuamos hasta el Café des Deux Moulins, conocido mundialmente por ser el escenario principal de la película Amélie. Poco después llegamos a la fachada de la casa donde vivió Vincent van Gogh durante su estancia en París y seguimos hasta el famoso Muro de los Te Amo, un mural formado por más de 300 formas diferentes de decir "te quiero" en distintos idiomas y uno de los rincones más fotografiados de Montmartre.

Seguimos ascendiendo por las callejuelas del barrio hasta Le Bateau-Lavoir, el humilde edificio donde Pablo Picasso desarrolló algunas de sus obras más importantes y donde comenzó a gestarse el cubismo. Muy cerca se encuentra el histórico Moulin de la Galette, el molino que inspiró a Renoir para pintar una de sus obras más reconocidas.

El paseo continuó por la Plaza Dalida, donde se encuentra el conocido busto de la cantante francesa. Cuenta la tradición que tocar la escultura trae suerte en el amor y, si eres turista, hará que algún día regreses a París. De ahí que algunas partes del monumento (concretamente sus pechos) estén completamente desgastadas por el paso de miles de visitantes.

A pocos metros descubrimos La Maison Rose, probablemente la fachada más bonita e instagrameable de Montmartre, antes de llegar a la encantadora Place du Tertre, también conocida como la plaza de los pintores. Allí artistas y retratistas exponen sus obras al aire libre, creando una atmósfera única que conserva intacto el espíritu bohemio del barrio.

El recorrido terminó en la impresionante Basílica del Sacré-Cœur, situada en lo alto de la colina de Montmartre. Su espectacular interior merece mucho la pena, pero las vistas panorámicas que se obtienen desde la explanada son, sin duda, de las mejores de todo París.

Al salir de la Basílica del Sacré-Cœur descendimos caminando por sus famosas escaleras, disfrutando de una perspectiva completamente diferente del barrio. Desde abajo pudimos contemplar el precioso carrusel de Montmartre, con la basílica elevándose al fondo, una de las estampas más bonitas y fotografiadas de París.

Continuamos el paseo hasta el Moulin Rouge para contemplarlo completamente iluminado. Ver sus icónicas aspas rojas encendidas fue el broche perfecto para un día lleno de historia, arte y algunos de los rincones con más encanto de la ciudad. Después pusimos rumbo al alojamiento para cenar, descansar y recargar energías antes de seguir descubriendo París al día siguiente.
Subir a las torres de Notre-Dame y recorrer Montmartre en el mismo día combina dos de las experiencias más inolvidables que puedes vivir en París.
Basílica del Sacré-Cœur y calles del barrio de Montmartre en París

Louvre, Torre Eiffel y crucero por el Sena

Comenzamos nuestro tercer día en París madrugando para descubrir uno de los rincones más tranquilos y con más encanto de la ciudad: el Canal Saint-Martin. Aprovechamos para desayunar en una de las cafeterías de la zona antes de recorrer sus orillas, disfrutando del ambiente relajado, sus puentes de hierro y las coloridas fachadas que hacen de este lugar uno de los favoritos de los propios parisinos.

Desde allí fuimos caminando hasta el Centro Pompidou. Aunque nosotros no llegamos a entrar, merece muchísimo la pena acercarse solo para contemplar su original arquitectura, con todas las tuberías y estructuras a la vista, algo completamente diferente a cualquier otro edificio de París. Justo al lado también se encuentra la llamativa Fuente Stravinsky, llena de esculturas móviles y coloridas que le dan un toque muy diferente a esta zona de la ciudad.

Continuamos nuestra ruta hasta la Plaza del Hôtel de Ville, donde se encuentra el precioso edificio del Ayuntamiento de París. En mitad de la plaza nos llamó especialmente la atención su carrusel, que aporta un aire muy parisino y consigue que, por unos instantes, vuelvas a sentirte como un niño.

Después seguimos caminando por la animada Rue de Rivoli, una de las calles comerciales más conocidas de la ciudad. Sus soportales, escaparates y el constante ir y venir de gente hacen que sea un paseo muy entretenido hasta llegar a uno de los lugares más esperados del viaje: el Museo del Louvre, uno de los imprescindibles de París. Antes de entrar nos detuvimos unos minutos para contemplar la famosa Pirámide del Louvre, diseñada por el arquitecto I. M. Pei. Aunque en su inauguración fue muy polémica, hoy se ha convertido en uno de los grandes iconos de la ciudad y en una de las fotografías imprescindibles de cualquier viaje a París.

Teníamos reservada la entrada para las 14:00, algo muy recomendable para evitar esperas. Recorrer el museo lleva varias horas, pero hay algunas obras que no puedes dejar escapar. Además de la mundialmente famosa Gioconda, también nos impresionaron la Venus de Milo, La balsa de la Medusa y La libertad guiando al pueblo, de Delacroix. Sin duda, una visita obligatoria incluso para quienes no sean grandes amantes del arte.

Al terminar la visita cogimos el metro hasta la zona de la Torre Eiffel. De camino pasamos junto a Los Inválidos, el impresionante complejo donde se albergan los restos mortales del emperador Napoleón Bonaparte, antes de pasear por los amplios Campos de Marte hasta situarnos a los pies del monumento más famoso de París.

Había llegado uno de los momentos que más ilusión nos hacía: subir hasta lo más alto de la Torre Eiffel. Tuvimos la suerte de hacerlo todavía de día, por lo que pudimos contemplar cómo la ciudad iba cambiando de color mientras caía el sol. Disfrutar del atardecer desde allí arriba, saboreando unos macarons con París extendiéndose a nuestros pies, fue uno de esos recuerdos que permanecerán para siempre en nuestra memoria.

Cuando cayó la noche todavía nos esperaba otra experiencia imprescindible: un paseo en barco por el río Sena. Navegar junto a algunos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad completamente iluminados, especialmente Notre-Dame y la propia Torre Eiffel, fue la forma perfecta de despedir el día.

Tras el crucero regresamos al alojamiento para descansar, ya que al día siguiente nos esperaba una jornada muy especial. Tocaba volver a la infancia y dejarse llevar por la magia, porque por fin llegaba el momento de visitar Disneyland París.
Reserva la subida a la Torre Eiffel para el atardecer. Podrás disfrutar de las vistas de día, la puesta de sol y París completamente iluminado en una sola visita.
Torre Eiffel al atardecer

La magia de Disneyland París

El cuarto día de nuestro viaje lo reservamos por completo para cumplir uno de esos sueños que nunca pasan de moda: visitar Disneyland París. Después de varios días recorriendo la capital francesa, nos apetecía cambiar completamente de ambiente y volver, aunque solo fuera por unas horas, a la infancia.

Disneyland París da para muchísimo más de lo que podríamos contar aquí. Entre atracciones, espectáculos, desfiles y encuentros con personajes, es muy fácil pasar un día entero sin darte cuenta de cómo vuela el tiempo.

Por eso hemos preparado una guía específica donde encontrarás toda la información necesaria para organizar la visita: cómo llegar, qué entradas comprar, las atracciones imprescindibles, nuestros consejos para ahorrar tiempo y la mejor forma de aprovechar cada minuto dentro del parque. Puedes leerla aquí: Disneyland París en un día.

Si prefieres dedicar los cinco días exclusivamente a descubrir París, este día puede servirte para visitar el Palacio de Versalles o recorrer el Museo de Orsay.
Si vas a visitar Disneyland París, dedica un día completo. Entre las colas, los espectáculos y el desfile final, las horas pasan mucho más rápido de lo que parece.
Minnie Mouse en Disneyland París

Galerías Lafayette y la despedida de la Torre Eiffel

Sin apenas darnos cuenta llegó nuestro último día en París. Antes de poner rumbo al aeropuerto todavía nos quedaban algunos rincones por descubrir, así que aprovechamos las últimas horas en la ciudad para despedirnos como se merece de la capital francesa.

Comenzamos la mañana visitando las impresionantes Galerías Lafayette, uno de los centros comerciales más famosos de Europa. Más allá de las tiendas, merece muchísimo la pena entrar para contemplar su espectacular cúpula modernista y recorrer la famosa pasarela de cristal, desde donde se obtiene una perspectiva única del edificio. Después subimos a su terraza panorámica, completamente gratuita, que ofrece unas vistas increíbles de los tejados de París y de algunos de sus monumentos más emblemáticos.

Tras recorrer sus alrededores nos dirigimos por última vez hacia la protagonista absoluta del viaje: la Torre Eiffel. Antes de llegar hicimos una parada en la famosa Rue de l'Université, uno de los rincones más fotografiados de París. Desde allí se obtiene una de las imágenes más icónicas de la ciudad, con la Torre Eiffel perfectamente enmarcada entre los elegantes edificios parisinos. Si te gusta la fotografía, es una parada totalmente imprescindible.

Después continuamos hasta la explanada del Trocadéro, probablemente el mejor lugar para despedirse de la estampa más icónica de París. Nos sentamos durante un buen rato simplemente a contemplarla, intentando grabar en la memoria uno de esos paisajes que nunca se olvidan.

Con esa última imagen llegó el momento de poner rumbo al aeropuerto y regresar a casa. Nos despedíamos de París con la sensación de haber descubierto una ciudad increíble, pero también con la certeza de que algún día volveríamos. Y así fue: tiempo después regresamos para vivir otra de sus caras más especiales, cuando la ciudad se llena de luces y mercadillos durante la Navidad.
La terraza de Galerías Lafayette es uno de los mejores miradores gratuitos de París y una parada perfecta para el último día del viaje.
Vistas de la Torre Eiffel desde la plaza del Trocadéro en París

París al detalle

FAQ París en 5 días

¿Son suficientes 5 días para visitar París?

Sí. En 5 días puedes conocer los principales monumentos de París, recorrer sus barrios más famosos e incluso dedicar una jornada a Disneyland París o al Palacio de Versalles.

¿Qué ver en París en 5 días?

Un itinerario de 5 días suele incluir la Torre Eiffel, el Louvre, Notre-Dame, Montmartre, el Arco del Triunfo, los Campos Elíseos, un crucero por el Sena y otros lugares imprescindibles.

¿Cuál es la mejor zona para alojarse en París?

Depende del presupuesto, aunque zonas como Le Marais, el Barrio Latino, la Ópera o los alrededores de la Torre Eiffel son excelentes opciones para hacer turismo.

¿Es mejor comprar las entradas con antelación?

Sí. Reservar con antelación la Torre Eiffel, el Museo del Louvre o Disneyland París evita largas colas y garantiza disponibilidad en las fechas deseadas.

¿Cómo moverse por París durante 5 días?

La mejor opción es combinar el metro con los desplazamientos a pie. El transporte público es rápido, económico y conecta prácticamente todos los puntos turísticos.

¿Merece la pena hacer un crucero por el Sena?

Sí. Es una de las experiencias más recomendables de París, especialmente al atardecer o de noche, cuando los monumentos están iluminados.

¿Es recomendable incluir Disneyland París en un viaje de 5 días?

Si te gusta Disney, sí. Lo ideal es reservar un día completo para el parque y dedicar los otros cuatro a descubrir los principales atractivos de París.

¿Cuál es la mejor época para visitar París?

La primavera y el otoño ofrecen temperaturas agradables y menos masificación. La Navidad también es una época muy especial por la iluminación y los mercadillos.

¿Cuánto se camina en un itinerario de 5 días por París?

Bastante. Lo habitual es recorrer entre 15 y 20 kilómetros diarios, por lo que conviene llevar calzado cómodo y planificar descansos.

Hasta la próxima, París

Si has llegado hasta aquí, ya tienes una hoja de ruta clara para descubrir París en 5 días sin perder tiempo organizando qué ver cada jornada. Solo queda preparar la maleta, reservar lo que necesites y empezar a descontar los días para el viaje.

Ojalá este itinerario te sirva tanto como nos habría gustado tener una guía así antes de viajar. Nosotros nos llevamos recuerdos increíbles de París y esperamos que, cuando vuelvas, también sientas que cinco días han sido suficientes para enamorarte de la ciudad... pero no para dejar de querer regresar.

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