Llegada a Rovaniemi y exploración del centro
Ya completamente equipados, cogimos un taxi hasta el Hotelli Aakenus, el alojamiento donde pasaríamos nuestra primera noche en Rovaniemi. Dejamos rápidamente las maletas y, aunque el cuerpo pedía descansar, teníamos demasiadas ganas de empezar a descubrir la ciudad, así que nos fuimos caminando hacia el centro aprovechando las pocas horas de luz del invierno ártico.
El paseo hasta el centro ya merece la pena por sí solo. Fuimos atravesando barrios residenciales repletos de casas tradicionales finlandesas cubiertas de nieve, con un ambiente tranquilo y muy diferente al de cualquier ciudad europea que habíamos visitado antes. Poco a poco empezamos a encontrarnos con las primeras tiendas y llegamos al principal centro comercial de Rovaniemi, una buena referencia para orientarse y donde también encontrarás supermercados y algunas tiendas de recuerdos.
Nuestra siguiente parada fue la emblemática plaza Lordi, uno de los lugares más conocidos del centro de Rovaniemi. Y si te estás preguntando de dónde viene este curioso nombre, tiene una historia bastante peculiar: Lordi es una banda finlandesa de hard rock cuyo vocalista, Mr. Lordi, nació en Rovaniemi. El grupo se hizo mundialmente famoso después de ganar Eurovisión en 2006 con su canción Hard Rock Hallelujah, y la ciudad decidió rendirles homenaje poniendo su nombre a esta plaza.
Cuando nosotros la visitamos, además, la plaza estaba completamente ambientada para Navidad. Un enorme árbol de Navidad iluminado ocupaba buena parte del espacio y en uno de sus extremos encontramos una pequeña cabaña de Papá Noel. Aunque al día siguiente conoceríamos Santa Claus Village, encontrarnos con esta primera pincelada navideña nada más llegar nos hizo meternos todavía más en el ambiente del viaje.
Seguimos recorriendo las calles del centro sin un rumbo fijo, disfrutando de los escaparates iluminados y de la tranquilidad que se respiraba en Rovaniemi cuando empezaba a caer la tarde. Finalmente llegamos hasta la orilla del río Kemijoki, completamente helado en esta época del año, desde donde pudimos contemplar uno de los grandes símbolos de la ciudad: el famoso puente Jätkänkynttilä. Con sus luces encendidas sobre el río congelado y el paisaje completamente nevado, fue uno de esos momentos en los que empezamos a darnos cuenta de que realmente estábamos en Laponia.
Desde allí continuamos dando un agradable paseo por la orilla del río Kemijoki, disfrutando del paisaje nevado y de la tranquilidad que rodeaba toda la zona. Nuestra caminata nos llevó hasta el Angry Birds Park, un pequeño parque infantil inspirado en los famosos personajes finlandeses de Angry Birds. Aunque viajábamos sin niños, nos pareció un rincón curioso para hacer una breve parada y conocer otro de los pequeños detalles que forman parte de Rovaniemi.
Con el frío empezando a apretar tras varias horas caminando, decidimos poner rumbo a Restaurant Nili, uno de los restaurantes más conocidos de Rovaniemi para probar la gastronomía tradicional de Laponia. Nosotros aprovechamos la ocasión para probar algunos platos bastante diferentes a los que estamos acostumbrados, entre ellos una sopa con carne de oso y un estofado tradicional de reno de Enontekiö, dos elaboraciones que nos permitieron descubrir algunos de los sabores más característicos de esta región. El restaurante, además, tiene una decoración muy especial que hace que la experiencia sea todavía más auténtica.
Al terminar la cena regresamos al hotel para descansar. Había sido un primer día bastante completo teniendo en cuenta que habíamos salido de Madrid a primera hora de la mañana, pero la aventura de verdad comenzaba al día siguiente: nos esperaban motos de nieve, renos, huskies y Papá Noel.




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