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Rovaniemi en 4 días: itinerario completo + mapas

Si alguna vez has soñado con vivir un invierno de cuento, probablemente estabas imaginando Rovaniemi sin saberlo. La capital de la Laponia finlandesa es uno de esos lugares donde la nieve lo cubre todo, los bosques parecen infinitos y cada día termina mirando al cielo con la esperanza de que aparezcan las auroras boreales.

Nosotros pasamos 4 días en Rovaniemi y fue, sin duda, uno de los viajes más especiales que hemos hecho. Conducimos motos de nieve entre lagos helados, recorrimos el bosque en trineo de huskies y renos, pescamos bajo el hielo mientras preparaban salmón al fuego y hasta conocimos al auténtico Papá Noel en su aldea. Es de esos destinos que consiguen que vuelvas a sentirte como un niño.

En esta guía encontrarás el itinerario exacto que seguimos nosotros, organizado día a día y pensado para aprovechar al máximo el tiempo. Una ruta realista, con mapas, consejos y el orden que repetiríamos si regresáramos mañana mismo a Laponia.

Ojalá dentro de unos meses recuerdes este viaje por una foto bajo una aurora, por el silencio absoluto de un bosque nevado o por esa sensación de cruzar el Círculo Polar Ártico sabiendo que, durante cuatro días, estuviste viviendo en el rincón más mágico del invierno.

Llegada a Rovaniemi y exploración del centro

Nuestro viaje comenzó muy pronto. A las 07:10 de la mañana despegábamos desde Madrid rumbo a la Laponia finlandesa y, tras varias horas de vuelo, aterrizamos en Rovaniemi sobre las 13:20. Nada más salir del avión nos esperaba el primer reto del viaje: antes incluso de abandonar el aeropuerto tuvimos que vestirnos con toda la ropa térmica, ya que en el exterior nos recibían unos impresionantes -10 ºC. Créenos, ese cambio de temperatura se nota desde el primer segundo.

Ya completamente equipados, cogimos un taxi hasta el Hotelli Aakenus, el alojamiento donde pasaríamos nuestra primera noche en Rovaniemi. Dejamos rápidamente las maletas y, aunque el cuerpo pedía descansar, teníamos demasiadas ganas de empezar a descubrir la ciudad, así que nos fuimos caminando hacia el centro aprovechando las pocas horas de luz del invierno ártico.

El paseo hasta el centro ya merece la pena por sí solo. Fuimos atravesando barrios residenciales repletos de casas tradicionales finlandesas cubiertas de nieve, con un ambiente tranquilo y muy diferente al de cualquier ciudad europea que habíamos visitado antes. Poco a poco empezamos a encontrarnos con las primeras tiendas y llegamos al principal centro comercial de Rovaniemi, una buena referencia para orientarse y donde también encontrarás supermercados y algunas tiendas de recuerdos.

Nuestra siguiente parada fue la emblemática plaza Lordi, uno de los lugares más conocidos del centro de Rovaniemi. Y si te estás preguntando de dónde viene este curioso nombre, tiene una historia bastante peculiar: Lordi es una banda finlandesa de hard rock cuyo vocalista, Mr. Lordi, nació en Rovaniemi. El grupo se hizo mundialmente famoso después de ganar Eurovisión en 2006 con su canción Hard Rock Hallelujah, y la ciudad decidió rendirles homenaje poniendo su nombre a esta plaza.

Cuando nosotros la visitamos, además, la plaza estaba completamente ambientada para Navidad. Un enorme árbol de Navidad iluminado ocupaba buena parte del espacio y en uno de sus extremos encontramos una pequeña cabaña de Papá Noel. Aunque al día siguiente conoceríamos Santa Claus Village, encontrarnos con esta primera pincelada navideña nada más llegar nos hizo meternos todavía más en el ambiente del viaje.

Seguimos recorriendo las calles del centro sin un rumbo fijo, disfrutando de los escaparates iluminados y de la tranquilidad que se respiraba en Rovaniemi cuando empezaba a caer la tarde. Finalmente llegamos hasta la orilla del río Kemijoki, completamente helado en esta época del año, desde donde pudimos contemplar uno de los grandes símbolos de la ciudad: el famoso puente Jätkänkynttilä. Con sus luces encendidas sobre el río congelado y el paisaje completamente nevado, fue uno de esos momentos en los que empezamos a darnos cuenta de que realmente estábamos en Laponia.

Desde allí continuamos dando un agradable paseo por la orilla del río Kemijoki, disfrutando del paisaje nevado y de la tranquilidad que rodeaba toda la zona. Nuestra caminata nos llevó hasta el Angry Birds Park, un pequeño parque infantil inspirado en los famosos personajes finlandeses de Angry Birds. Aunque viajábamos sin niños, nos pareció un rincón curioso para hacer una breve parada y conocer otro de los pequeños detalles que forman parte de Rovaniemi.

Con el frío empezando a apretar tras varias horas caminando, decidimos poner rumbo a Restaurant Nili, uno de los restaurantes más conocidos de Rovaniemi para probar la gastronomía tradicional de Laponia. Nosotros aprovechamos la ocasión para probar algunos platos bastante diferentes a los que estamos acostumbrados, entre ellos una sopa con carne de oso y un estofado tradicional de reno de Enontekiö, dos elaboraciones que nos permitieron descubrir algunos de los sabores más característicos de esta región. El restaurante, además, tiene una decoración muy especial que hace que la experiencia sea todavía más auténtica.

Al terminar la cena regresamos al hotel para descansar. Había sido un primer día bastante completo teniendo en cuenta que habíamos salido de Madrid a primera hora de la mañana, pero la aventura de verdad comenzaba al día siguiente: nos esperaban motos de nieve, renos, huskies y Papá Noel.
Lleva la ropa térmica preparada ya que en invierno es habitual salir del aeropuerto con temperaturas cercanas a los -10 ºC y te vendrá bien ponértela antes de salir al exterior
Árbol de Navidad en zona centro en Rovaniemi

Moto de nieve, trineos y Santa Claus Village

Después de descansar del primer día, nos levantamos con muchas ganas porque teníamos por delante una de las jornadas más completas de todo el viaje. Desayunamos en el hotel y nos preparamos para una de las grandes experiencias de nuestro viaje por la Laponia finlandesa: una actividad que combinaba una ruta en moto de nieve con paseos en trineo de renos y huskies. Nosotros la reservamos con Civitatis para llevarlo todo listo y bien organizado y, además, nos pareció una opción perfecta para disfrutar de varias de las experiencias más típicas de Rovaniemi en una misma excursión.

La primera parte de la actividad fue la ruta en moto de nieve. Tras recibir las indicaciones necesarias para manejar las motos, nos adentramos en los bosques nevados de Laponia recorriendo caminos completamente cubiertos de nieve. Con el frío, el silencio y todo el paisaje blanco alrededor, era difícil no sentir que estábamos viviendo una auténtica aventura ártica.

Terminada la ruta en moto de nieve, nos dirigimos hasta una granja de renos y huskies, donde pudimos conocer de cerca a los animales antes de comenzar los siguientes paseos. Primero disfrutamos de un tranquilo paseo en trineo tirado por renos, una experiencia mucho más pausada que nos permitió disfrutar del paisaje y observar de cerca a estos animales tan ligados a la cultura y las tradiciones de la Laponia finlandesa.

La tranquilidad del paseo con los renos cambió por completo cuando llegó el momento de subirnos al trineo de huskies. En cuanto comenzaron a correr, los perros salieron disparados por los caminos nevados y recorrer el bosque mientras escuchábamos únicamente el sonido de los animales y del trineo sobre la nieve fue una de esas experiencias que difícilmente se olvidan. Si es tu primera vez en Laponia, creemos que es una de las actividades que merece muchísimo la pena incluir en el viaje.

Terminada la excursión, llegó el momento de hacer una parada para comer. Nos acercamos hasta Santa's Salmon Place, uno de los mejores lugares donde comer en Rovaniemi y donde pudimos probar uno de los platos que más se repiten en la gastronomía de Laponia: el salmón cocinado al fuego. Comerlo recién hecho fue una experiencia tan sencilla como especial.

Con las pilas cargadas, pusimos rumbo a uno de los lugares que más ilusión nos hacía conocer: Santa Claus Village. Situada a unos kilómetros del centro de Rovaniemi, esta pequeña aldea es uno de los grandes atractivos de la ciudad y, sobre todo, el lugar donde la Navidad se vive durante todo el año.

Nada más llegar comenzamos a recorrer el complejo, que estaba completamente decorado con luces, árboles de Navidad y todo tipo de detalles relacionados con Papá Noel. Uno de los momentos más especiales fue cruzar oficialmente el Círculo Polar Ártico, que atraviesa Santa Claus Village y está perfectamente señalizado dentro del recinto.

También aprovechamos para visitar la Casa de Correos de Papá Noel, uno de los rincones más curiosos de Santa Claus Village. En su interior se pueden ver miles de cartas que niños de diferentes partes del mundo han enviado a Papá Noel y conocer un poco más sobre toda la tradición que rodea a este lugar. Además, desde aquí puedes enviar una carta o postal con el sello oficial de Papá Noel, algo que nos pareció un recuerdo muy bonito de nuestra visita.

Por supuesto, no podíamos irnos sin visitar la oficina de Papá Noel y conocer al mismísimo Santa Claus. Aunque pueda parecer una experiencia pensada únicamente para los más pequeños, tenemos que reconocer que nosotros también disfrutamos muchísimo del momento. Al fin y al cabo, no todos los días tienes la oportunidad de conocer a Papá Noel en su propia casa y, además, hacerlo en plena Laponia finlandesa.

Pasamos buena parte de la tarde recorriendo tranquilamente Santa Claus Village, entrando en sus tiendas, viendo las diferentes instalaciones y disfrutando del ambiente navideño. Con todo lo que habíamos vivido durante el día, era el momento perfecto para tomárselo con calma y simplemente disfrutar del lugar.

Cuando terminamos la visita regresamos al centro de Rovaniemi para recoger nuestras cosas y poner rumbo a nuestro siguiente alojamiento. Esa noche cambiábamos el hotel por algo completamente diferente: una cabaña situada a las afueras de Rovaniemi, junto a un río completamente congelado.

Llegar hasta allí fue como alejarnos todavía más de la civilización. No teníamos prácticamente ninguna luz artificial alrededor y el silencio era absoluto. Cenamos tranquilamente en la propia cabaña mientras fuera todo estaba completamente cubierto de nieve. Salir un momento al exterior y contemplar el cielo, rodeados únicamente por el paisaje blanco y la oscuridad de la noche lapona, fue uno de esos momentos que se quedan grabados del viaje.

Había sido un día larguísimo, pero también uno de los más especiales del viaje. En pocas horas habíamos pasado de conducir una moto de nieve por los bosques de Laponia a montar en trineos de renos y huskies, conocer a Papá Noel y terminar durmiendo en una cabaña junto a un río congelado. Y todavía nos quedaba por delante otro día de aventuras en la nieve.
Si vas a realizar varias excursiones en un mismo día, intenta reservarlas con una organización que permita combinar actividades. Así podrás aprovechar mucho mejor el tiempo y evitar desplazamientos innecesarios
Excursión en moto de nieve en Rovaniemi en invierno

Raquetas de nieve, pesca en hielo y búsqueda de auroras

El tercer día amanecimos en nuestra cabaña a las afueras de Rovaniemi, rodeados de nieve y con el río completamente congelado justo al lado. Después de desayunar, nos preparamos para otra jornada de aventuras en la naturaleza, aunque esta vez de una forma bastante diferente a la del día anterior.

Para esta mañana habíamos reservado con Civitatis el paseo con raquetas de nieve y pesca en el hielo, una actividad que combinaba dos experiencias muy típicas de la Laponia finlandesa. La excursión incluía el material necesario y una comida durante la actividad, así que nos pareció una opción perfecta para disfrutar de una mañana en plena naturaleza sin tener que preocuparnos por organizar cada actividad por nuestra cuenta.

La primera parte de la excursión fue una ruta con raquetas de nieve por el bosque. Nos adentramos entre pinos y abetos completamente cubiertos de nieve, caminando por un paisaje completamente blanco y disfrutando de un silencio prácticamente absoluto. Avanzar con las raquetas al principio resulta un poco extraño, pero enseguida te acostumbras y te permite caminar cómodamente por zonas con bastante nieve.

Poco a poco el camino nos llevó hasta un lago completamente congelado, donde comenzó una de las experiencias que más curiosidad nos generaba: la pesca en el hielo. Nuestro guía nos explicó cómo se realiza esta actividad y nos ayudó a preparar el agujero en la gruesa capa de hielo para poder lanzar la caña. Puede parecer una actividad muy tranquila, y lo cierto es que lo es, pero estar sentados sobre un lago helado, rodeados de bosque y con varios grados bajo cero, hace que la experiencia sea completamente diferente a cualquier jornada de pesca que hayas podido imaginar.

Mientras esperábamos a que algún pez se decidiera a picar, aprovechamos para disfrutar del paisaje y del silencio que nos rodeaba. Estábamos literalmente en mitad de la naturaleza lapona, sobre un lago congelado y rodeados de nieve hasta donde alcanzaba la vista.

Para entrar en calor y disfrutar de la comida incluida en la excursión, nos dirigimos hasta una pequeña cabaña situada junto al lago. Allí encendieron una hoguera y pudimos refugiarnos del frío mientras preparaban la comida. Nosotros tuvimos la suerte de disfrutar de salmón recién hecho a la brasa y marshmallows, las típicas nubes de azúcar que pudimos asar nosotros mismos junto al fuego. Después de pasar varias horas al aire libre, sentarnos en aquella cabaña junto al lago, con el fuego encendido y todo el paisaje nevado alrededor, fue uno de los momentos más especiales de la excursión.

Terminada la actividad, regresamos a Rovaniemi y tuvimos unas horas para descansar antes de continuar con el plan de la noche. Cuando llegó la hora de cenar, fuimos a Roka Street Bistro, un restaurante del centro de la ciudad que elegimos para coger fuerzas antes de nuestra última aventura del día.

Y es que todavía nos quedaba una de las experiencias que más ilusión nos hacía del viaje: la búsqueda de auroras boreales. Para ello reservamos con Civitatis este tour que nos llevaría fuera de Rovaniemi, alejándonos de la contaminación lumínica para intentar encontrar las mejores condiciones posibles para ver las famosas luces del norte.

Durante la excursión nos adentramos en los bosques nevados de Rovaniemi y fuimos buscando zonas donde el cielo estuviera más despejado. Mientras esperábamos, los guías nos explicaron algunas curiosidades sobre las auroras boreales, su origen y las diferentes leyendas que existen alrededor de este fenómeno. También tuvimos momentos para entrar en calor y disfrutar del entorno mientras manteníamos la mirada puesta en el cielo.

Por desgracia, esa noche no tuvimos suerte y no conseguimos ver ninguna aurora boreal. Las condiciones no fueron las suficientes para que aparecieran y, aunque estuvimos pendientes del cielo durante buena parte de la noche, finalmente regresamos a Rovaniemi sin haber podido disfrutar de ellas. Y aunque nos dio bastante rabia, hay que tener claro que las auroras son un fenómeno natural y ninguna excursión puede garantizar que vayas a verlas.

Aun así, la experiencia mereció la pena. Estar durante varias horas en mitad de los bosques nevados, prácticamente a oscuras y mirando continuamente al cielo es algo que forma parte de la propia aventura de viajar a Laponia. Si vas a Rovaniemi varios días, nuestro consejo es que intentes hacer la primera búsqueda de auroras cuanto antes. Si esa noche no tienes suerte como nos ocurrió a nosotros, todavía tendrás otras oportunidades durante el viaje.
Si quieres aumentar tus posibilidades de ver auroras boreales, intenta reservar la excursión en una noche con poca nubosidad y evita las noches de luna llena, ya que la luz de la luna puede dificultar la visibilidad de las auroras
Pesca en hielo sobre lago congelado

Despedida de Rovaniemi y regreso a casa

Nuestro último día en Rovaniemi empezó bastante pronto. Aunque todavía nos quedaban unas horas antes de coger el vuelo de vuelta a Madrid, queríamos aprovecharlas para disfrutar por última vez del paisaje que nos había acompañado durante todo el viaje.

Nada más levantarnos salimos de la cabaña y dimos un paseo por los alrededores. Aprovechamos para caminar sobre el lago y contemplar una última vez aquel paisaje completamente blanco. Después de varios días rodeados de bosques, nieve y temperaturas bajo cero, resultaba un poco extraño pensar que en unas horas estaríamos de nuevo en casa.

También aprovechamos para hacer unas últimas bajadas en trineo por las pequeñas cuestas que había alrededor de la cabaña. No podíamos marcharnos de Laponia sin disfrutar una última vez de la nieve, aunque fueran unos minutos y de una manera mucho más improvisada que las actividades de los días anteriores.

Volvimos a la cabaña para recoger nuestras cosas y dejar todo preparado para el traslado al aeropuerto. Habíamos llegado a Rovaniemi apenas unos días antes con muchísimas ganas de conocer la Laponia finlandesa y ahora tocaba poner punto final a un viaje que había superado completamente nuestras expectativas.

Nos dirigimos al aeropuerto de Rovaniemi para coger nuestro vuelo al medio día con destino a Madrid. Después de unas horas de viaje, aterrizamos en España, poniendo fin a cuatro días en los que habíamos vivido prácticamente todo lo que imaginábamos cuando pensamos en un viaje a Laponia: motos de nieve, trineos de renos y huskies, Papá Noel, bosques nevados, pesca en hielo, raquetas de nieve y una búsqueda de auroras boreales.

Y aunque finalmente las auroras no quisieron dejarnos ver, Rovaniemi nos dejó uno de esos viajes que se recuerdan durante mucho tiempo. Porque más allá de conseguir verlas o no, la experiencia de pasar varios días rodeados de nieve, dormir junto a un río congelado y vivir la Navidad en plena Laponia finlandesa hizo que el viaje mereciera completamente la pena.
Amanecer sobre lago congelado

Rovaniemi al completo

FAQ Rovaniemi en 4 días

¿Cuántos días se necesitan para visitar Rovaniemi?

Recomendamos pasar 4 días en Rovaniemi para combinar Santa Claus Village, excursiones en la nieve, naturaleza y una búsqueda de auroras boreales sin ir con prisas.

¿Qué hacer en Rovaniemi en 4 días?

En 4 días puedes visitar Santa Claus Village, conducir una moto de nieve, montar en trineo de huskies y renos, hacer raquetas de nieve, pescar en el hielo y buscar auroras boreales.

¿Cuál es la mejor época para viajar a Rovaniemi?

El invierno es la mejor época para disfrutar de la nieve, las actividades de Laponia y las auroras boreales. Los meses de diciembre a marzo son especialmente populares.

¿Se pueden ver auroras boreales en Rovaniemi?

Sí, es posible ver auroras boreales en Rovaniemi durante los meses de invierno, aunque no están garantizadas. Lo ideal es alejarse de la contaminación lumínica y tener cielos despejados.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar Santa Claus Village?

Puedes visitar Santa Claus Village en unas 3 o 4 horas, aunque recomendamos dedicarle buena parte de una tarde para recorrerlo tranquilamente y visitar la oficina y la Casa de Correos de Papá Noel.

¿Qué excursiones hacer en Rovaniemi?

Las excursiones más populares son las rutas en moto de nieve, los trineos de huskies y renos, las raquetas de nieve, la pesca en hielo y los tours para buscar auroras boreales.

¿Hace mucho frío en Rovaniemi en invierno?

Sí, las temperaturas pueden bajar fácilmente de los -10 ºC y llegar a valores inferiores. Es fundamental llevar ropa térmica y vestirse por capas para disfrutar de las actividades al aire libre.

¿Dónde dormir en Rovaniemi?

Puedes dormir en el centro de Rovaniemi para tener restaurantes y servicios cerca o elegir una cabaña en los alrededores para disfrutar de la naturaleza y tener mejores condiciones para intentar ver auroras.

¿Cuáles son los mejores restaurantes en Rovaniemi?

Algunos de los restaurantes más recomendados en Rovaniemi son el Restaurant Nili, el restaurante Roka Street Bistro o el restaurante Santa's Salmon Place.

¿Qué ropa llevar a Rovaniemi en invierno?

Lleva ropa térmica, varias capas, abrigo, pantalón impermeable, guantes, gorro y calzado adecuado para la nieve. Para las excursiones, muchas empresas también proporcionan equipamiento térmico.

Magia en Rovaniemi

Este recorrido creemos que es la duración perfecta para combinar aventura, naturaleza y tiempo para disfrutar de la ciudad sin prisas. Cada actividad la hemos colocado en el orden que mejor nos funcionó para aprovechar las horas de luz y descansar entre excursiones.

Puede que tengas la suerte de ver auroras la primera noche o que el mejor recuerdo acabe siendo un chocolate caliente después de un día a veinte grados bajo cero. Y esa es precisamente la magia de Laponia: ningún viaje es igual, pero todos dejan la sensación de haber vivido algo irrepetible.

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