Casco antiguo y Castillo de Bratislava
Comenzamos la ruta por la Puerta de San Miguel, uno de los accesos más conocidos al casco antiguo y la única puerta medieval que se conserva de las antiguas fortificaciones de Bratislava. Cruzarla fue una buena forma de empezar el recorrido, ya que justo al otro lado nos encontramos con las primeras calles de Staré Mesto, el centro histórico de la ciudad.
Desde aquí nos dedicamos simplemente a caminar por sus calles, descubriendo poco a poco algunos de los rincones más bonitos del casco antiguo. El centro de Bratislava tiene ese punto que nos gusta especialmente cuando viajamos: no hace falta ir buscando constantemente un monumento concreto, porque muchas veces lo interesante está en las propias calles, edificios y pequeñas plazas que aparecen durante el paseo.
Continuando nuestra ruta llegamos hasta Hlavné Námestie, la plaza principal de Bratislava y uno de los lugares con más ambiente de todo el centro histórico. En el centro de la plaza encontramos la Fuente de Maximiliano, uno de sus elementos más reconocibles, mientras que a su alrededor se levantan varios edificios históricos, entre los que destaca el Antiguo Ayuntamiento, cuya torre es una de las imágenes más características de esta zona de la ciudad. También nos encontramos con la curiosa estatua de Napoleón, apoyada sobre un banco en uno de los laterales de la plaza. Aprovechamos para recorrerla tranquilamente y disfrutar del ambiente antes de continuar nuestra ruta por las calles de Staré Mesto.
Muy cerca de allí nos encontramos con uno de los personajes más curiosos de Bratislava: Cumil. Esta conocida estatua representa a un trabajador que asoma desde una alcantarilla y se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la ciudad. Nos acercamos a verla y, por supuesto, aprovechamos para hacer la típica foto junto a uno de los habitantes más famosos de Bratislava.
Después continuamos caminando hasta la Catedral de San Martín, uno de los edificios religiosos más importantes de Bratislava. Este templo tiene además una enorme importancia histórica, ya que durante varios siglos fue el lugar donde se celebraron las coronaciones de los monarcas del Reino de Hungría. Su característica torre, coronada por una réplica de la Corona de San Esteban, hace que sea bastante fácil reconocerla desde diferentes puntos de la ciudad.
Después de recorrer esta parte del centro histórico, hicimos una parada para comer en Modrá Hviezda, un restaurante situado a los pies del castillo. Nos vino genial para hacer una pausa antes de continuar con la ruta y, además, su ubicación nos permitía tener ya muy cerca nuestra siguiente visita del día.
Con las pilas recargadas, nos dirigimos finalmente hacia el Castillo de Bratislava, probablemente el gran protagonista de la ciudad. Situado sobre una colina junto al Danubio, su característica silueta blanca con cuatro torres es una de las imágenes más reconocibles de Bratislava. Más allá del propio castillo, lo que más disfrutamos fue recorrer sus alrededores y contemplar las vistas que ofrece sobre la ciudad y el río Danubio.
Después de visitar el castillo bajamos de nuevo hacia el centro histórico y aprovechamos para hacer una parada en Mondieu. Allí hicimos merienda cena antes de salir de nuevo a descubrir Bratislava cuando ya había anochecido. Fue una forma perfecta de hacer una pausa después de un día bastante completo y coger fuerzas para nuestro último paseo.
Con la noche ya encima, volvimos a recorrer las calles de Staré Mesto, esta vez con un ambiente completamente diferente al que habíamos encontrado durante el día. Las plazas y edificios iluminados, las calles prácticamente peatonales y el ambiente tranquilo hicieron que este paseo nocturno nos gustara especialmente. Después de haber recorrido el centro durante todo el día, verlo iluminado fue como descubrir una Bratislava diferente.
Terminamos así nuestro primer día en Bratislava con la sensación de haber aprovechado muchísimo la jornada. Habíamos recorrido su casco histórico, conocido algunos de sus lugares más emblemáticos, subido hasta el castillo y, para terminar, disfrutado de un paseo nocturno por el centro. Un primer día bastante completo, que pudimos hacer entero caminando y sin necesidad de ir con prisas.


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