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Copenhague en 3 días: itinerario completo + mapas

Copenhague tiene algo que cuesta explicar hasta que estás allí. No es una ciudad que te golpee con un monumento gigantesco nada más llegar, sino que va ganándote poco a poco. Una fachada de colores junto al agua, una bicicleta que pasa a toda velocidad, una plaza en la que termina apareciendo un músico, una panadería de la que sale un olor imposible de ignorar... y cuando quieres darte cuenta llevas horas caminando y ya te has encariñado con la ciudad.

Nosotros nos encontramos muchas veces haciendo algo que no estaba en ningún plan: desviarnos porque una calle tenía buena pinta, cruzar un puente simplemente para ver qué había al otro lado o parar a tomar algo cuando todavía quedaba medio día por delante. Y es que Copenhague invita bastante a eso. Es cómoda para caminar, agradable para perderse y tiene ese punto de ciudad grande que, al mismo tiempo, nunca parece demasiado complicada.

En tres días se puede hacer muchísimo. Puedes conocer Nyhavn y el centro histórico, acercarte a los palacios de la ciudad, descubrir la parte más alternativa de Christiania, recorrer sus barrios con más personalidad y terminar alguna tarde junto al agua viendo cómo cambia el ambiente cuando empieza a caer el sol. Eso sí, hay una condición: no intentar convertir cada minuto del viaje en una casilla que tachar.

Por eso hemos organizado esta ruta de Copenhague en 3 días siguiendo una idea muy sencilla: que vuelvas a casa sintiendo que has conocido la ciudad, no que simplemente has pasado por ella. Aquí encontrarás qué ver cada día, el orden que seguimos y todos esos lugares que merece la pena tener localizados antes de viajar. Y si quieres ir un paso más allá, en nuestra guía completa de Copenhague encontrarás todo lo necesario para preparar el viaje desde cero y tomar decisiones antes de poner un pie en Dinamarca.

Centro histórico, Nyhavn y Parque Tívoli

Nuestro primer día en Copenhague comenzó bastante pronto, ya que nada más llegar a la ciudad nos dirigimos hasta nuestro alojamiento para dejar las maletas y todas nuestras cosas. Como teníamos Coffee Fellaz muy cerca, aprovechamos para desayunar allí y coger fuerzas antes de empezar a descubrir la capital danesa. Con el estómago ya lleno y todo el equipaje dejado, nos pusimos en marcha para recorrer a pie algunos de los lugares más conocidos del centro de Copenhague.

La primera parada fue el imponente Ayuntamiento de Copenhague, uno de los edificios más reconocibles de la ciudad. Situado en pleno centro, su enorme fachada y su característica torre hacen que sea imposible pasarlo por alto. Aprovechamos para conocer sus alrededores y tener nuestro primer contacto con el centro histórico de Copenhague antes de continuar caminando.

Muy cerca del Ayuntamiento encontramos la estatua de Hans Christian Andersen, dedicada al famoso escritor danés, autor de algunos de los cuentos más conocidos de la literatura universal. Nos acercamos hasta ella antes de continuar nuestra ruta por el centro, descubriendo poco a poco algunos de los rincones más emblemáticos de la ciudad.

Desde allí nos adentramos en Strøget, una de las calles peatonales más famosas de Copenhague y una de las principales zonas comerciales del centro. Más que una simple calle de tiendas, recorrer Strøget nos permitió disfrutar del ambiente de la ciudad mientras pasábamos junto a comercios, edificios históricos, pequeñas plazas y numerosos cafés. Es uno de esos lugares que merece la pena recorrer tranquilamente, sin demasiada prisa y dejándose llevar por sus calles.

Siguiendo el recorrido llegamos hasta Kongens Nytorv, una de las plazas más elegantes de Copenhague. Este enorme espacio está rodeado de algunos de los edificios más importantes de la ciudad y supone uno de los puntos principales de conexión entre el centro histórico y la zona de Nyhavn.

Allí nos encontramos con el elegante Hotel d'Angleterre, uno de los hoteles más conocidos y lujosos de Copenhague. Aunque no teníamos intención de alojarnos allí, merece la pena detenerse unos instantes frente a su fachada y contemplar uno de los edificios más emblemáticos de la plaza.

Justo en los alrededores también encontramos Magasin du Nord, uno de los grandes almacenes más conocidos de Dinamarca. Aprovechamos para echar un vistazo antes de continuar nuestro paseo por esta parte del centro de Copenhague.

Nuestra siguiente parada fue el Teatro Real de Copenhague, situado junto a Kongens Nytorv. Este histórico edificio es uno de los principales escenarios culturales de la ciudad y forma parte de uno de los conjuntos arquitectónicos más interesantes de esta zona. Aunque simplemente nos acercamos para verlo por fuera, nos pareció una parada perfecta antes de continuar hacia el puerto.

Desde allí seguimos caminando hasta encontrar el Ancla Memorial, un monumento dedicado a los marineros daneses que perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial. Es una parada breve, pero nos pareció interesante incluirla en el recorrido por esta parte de la ciudad antes de llegar a uno de los lugares más famosos de Copenhague.

Y finalmente llegamos a Nyhavn, probablemente el rincón más reconocible de toda la ciudad. Sus casas de colores junto al canal, los barcos amarrados y las terrazas de los restaurantes forman una de las imágenes más famosas de Dinamarca. Paseamos tranquilamente por sus orillas, disfrutando del ambiente y de las diferentes perspectivas que ofrece el canal. Sin duda, fue uno de esos lugares que teníamos muchas ganas de conocer y que en persona resulta todavía más bonito.

Después de recorrer Nyhavn continuamos nuestra ruta hacia los Jardines de Tívoli, uno de los lugares más emblemáticos de Copenhague. Entrar cuando comenzaba a caer la tarde fue todo un acierto, ya que el ambiente cambia por completo cuando empiezan a encenderse las luces. Paseamos por sus jardines, disfrutamos de la decoración y aprovechamos para conocer uno de los parques de atracciones más antiguos y famosos de Europa.

Para terminar nuestro primer día en Copenhague, después de recorrer buena parte del centro histórico y disfrutar de Tívoli, fuimos a cenar a Smagsloget, donde aprovechamos para probar sus conocidos sándwiches. Fue el broche perfecto para una jornada bastante completa y una buena forma de terminar nuestro primer contacto con la capital danesa.

Terminamos el día cansados, pero con la sensación de haber aprovechado muchísimo la jornada. Habíamos recorrido algunas de las calles, plazas y rincones más emblemáticos de Copenhague y, sobre todo, habíamos descubierto una ciudad que desde el primer momento nos pareció muy cómoda para recorrer caminando.
Si quieres visitar el Parque Tívoli, comprueba su calendario antes del viaje, ya que sus periodos de apertura pueden variar según la época del año
Casas de colores junto al canal de Nyhavn en Copenhague

Kastellet, La Sirenita y palacios reales

Nuestro segundo día en Copenhague comenzó con un buen desayuno en Kafferiet, desde donde pusimos rumbo hacia la zona norte del centro histórico. Después del recorrido del día anterior, tocaba descubrir algunos de los lugares más monumentales de la ciudad y conocer de cerca varios de los edificios relacionados con la monarquía danesa.

Con las pilas ya cargadas, nuestra primera parada fue Kastellet, una de las fortificaciones mejor conservadas de Europa y uno de los rincones más curiosos de Copenhague. Su característica forma de estrella, rodeada de antiguos bastiones, caminos y zonas verdes, hace que pasear por su interior sea una experiencia bastante diferente a la de recorrer las calles del centro. Aprovechamos para caminar tranquilamente por la fortaleza antes de continuar hacia uno de los grandes símbolos de la ciudad.

Desde Kastellet seguimos caminando hasta encontrarnos con la famosa La Sirenita, la estatua más conocida de Copenhague. La escultura es bastante más pequeña de lo que imaginábamos, pero el entorno junto al puerto y su relación con los cuentos de Hans Christian Andersen hacen que sea una parada imprescindible durante cualquier primera visita a la ciudad. Después de hacer las fotografías de rigor, continuamos nuestra ruta por la zona del puerto.

Nuestra siguiente parada fue el Palacio de Amalienborg, residencia oficial de la familia real danesa y uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes de Copenhague. El palacio está formado por cuatro edificios de estilo rococó que rodean una gran plaza octogonal, creando un espacio realmente espectacular. Paseamos por sus alrededores y aprovechamos para contemplar la arquitectura de los diferentes palacios antes de asistir a una de las tradiciones más conocidas de la ciudad: el cambio de guardia.

La Guardia Real danesa realiza cada día este tradicional desfile hasta Amalienborg, donde tiene lugar el relevo de los soldados frente al palacio. Nos pareció muy curioso poder ver de cerca la ceremonia y observar cómo los guardias llegaban desfilando hasta la plaza. Si quieres incluir este momento en tu ruta, merece la pena consultar previamente el horario del cambio de guardia para intentar coincidir con el desfile.

A pocos pasos de Amalienborg encontramos la impresionante Iglesia de Mármol, oficialmente conocida como Frederik's Kirke. Su enorme cúpula es una de las imágenes más reconocibles de esta parte de Copenhague y destaca especialmente frente a los edificios que la rodean. Nos acercamos hasta ella para contemplar su exterior y disfrutar de uno de los conjuntos arquitectónicos más bonitos de la ciudad.

Después de recorrer esta zona continuamos caminando hacia el Castillo de Rosenborg, uno de los palacios más famosos de Copenhague. Rodeado por los jardines del Kongens Have, el edificio tiene un aspecto completamente diferente al de Amalienborg y nos permitió descubrir otra etapa de la historia de la monarquía danesa. Aunque decidimos centrarnos principalmente en el exterior y sus alrededores, merece la pena detenerse a contemplar sus torres, tejados y detalles arquitectónicos.

Desde Rosenborg seguimos hacia el centro para visitar uno de los lugares que más curiosidad nos despertaba: Rundetårn, la famosa Torre Redonda de Copenhague. Una de sus características más curiosas es que para llegar hasta la parte superior no hay que subir por unas escaleras convencionales, sino recorrer una amplia rampa en espiral. Una vez arriba, pudimos disfrutar de unas bonitas vistas de los tejados y edificios del centro de Copenhague.

Después de toda la ruta aprovechamos para hacer una parada en Paludan Bog & Café, uno de los lugares más curiosos del centro de Copenhague. El local combina una cafetería con una librería y está rodeado de estanterías llenas de libros, creando un ambiente muy diferente al de los restaurantes y cafés que habíamos encontrado durante el viaje. Fue el lugar perfecto para descansar después de una jornada recorriendo algunos de los principales monumentos de la ciudad.

Con las pilas algo más cargadas, decidimos acercarnos de nuevo hasta Nyhavn, esta vez para disfrutar del famoso canal al caer la tarde. Aunque ya lo habíamos recorrido durante nuestro primer día, volver cuando empezaban a encenderse las luces fue una experiencia completamente diferente. Las fachadas de colores, los barcos amarrados y las terrazas iluminadas creaban un ambiente precioso, así que aprovechamos para dar un último paseo por la zona y disfrutar tranquilamente de Copenhague antes de terminar la jornada.

Terminamos el segundo día con la sensación de haber descubierto una de las zonas más monumentales de Copenhague. Desde la fortaleza de Kastellet y la pequeña Sirenita hasta los palacios de Amalienborg y Rosenborg, pasando por el ambiente de Nyhavn al anochecer, fue una jornada en la que la historia, la arquitectura y algunos de los rincones más fotogénicos de la ciudad fueron los grandes protagonistas.
Empieza temprano la ruta por Kastellet y La Sirenita para evitar las horas de mayor afluencia y poder llegar a tiempo al tradicional cambio de guardia de AmalienborgEmpieza temprano la ruta por Kastellet y La Sirenita para evitar las horas de mayor afluencia y poder llegar a tiempo al tradicional cambio de guardia de Amalienborg
La Sirenita al atardecer

Christiansborg, Biblioteca Real y Christiania

Nuestro tercer y último día en Copenhague lo dedicamos a descubrir algunos de los lugares que todavía nos quedaban pendientes y, sobre todo, a conocer una de las zonas con más personalidad de la ciudad. Como nuestro vuelo de vuelta a Madrid salía por la noche, todavía teníamos prácticamente toda la jornada por delante para seguir disfrutando de Copenhague antes de poner punto final al viaje.

Comenzamos la mañana en el imponente Palacio de Christiansborg, situado en la pequeña isla de Slotsholmen y considerado uno de los edificios más importantes de Copenhague. El palacio tiene un papel muy especial dentro de la vida política danesa, ya que alberga el Parlamento de Dinamarca, además de otras instituciones y espacios relacionados con la familia real. Nos acercamos hasta sus alrededores para contemplar su enorme fachada y descubrir uno de los edificios más representativos de la ciudad.

Al salir de Christiansborg aprovechamos para acercarnos hasta la cercana antigua Bolsa de Copenhague (Børsen), uno de los edificios históricos más reconocibles de la ciudad. Su característica torre, formada por las colas entrelazadas de cuatro dragones, fue durante siglos una de las imágenes más representativas del skyline de Copenhague. En abril de 2024 el edificio sufrió un grave incendio que provocó importantes daños en su estructura, por lo que durante nuestra visita pudimos contemplarlo desde el exterior y conocer un poco más sobre su historia antes de continuar nuestra ruta.

Desde allí continuamos hacia los Jardines de la Biblioteca, un pequeño espacio verde situado justo detrás de la Biblioteca Real Danesa. Después de acercarnos a la antigua Bolsa, nos pareció un rincón perfecto para hacer una pequeña pausa y disfrutar durante unos minutos de un ambiente mucho más tranquilo antes de continuar descubriendo esta parte de Copenhague.

A pocos pasos encontramos la impresionante Biblioteca Real Danesa, conocida popularmente como el Diamante Negro por su característica fachada de cristal oscuro junto al canal. El edificio nos llamó muchísimo la atención por su arquitectura moderna y por el contraste que crea con los edificios históricos que lo rodean. Aunque no teníamos previsto hacer una visita completa a la biblioteca, nos acercamos hasta ella para contemplar su exterior y disfrutar de las vistas desde esta parte del puerto.

Desde allí continuamos caminando hacia Christianshavn, uno de los barrios más singulares de Copenhague. Poco a poco el paisaje fue cambiando y empezamos a encontrar canales, casas de colores y pequeñas calles con un ambiente mucho más residencial. El paseo hasta nuestra siguiente parada fue parte de la experiencia y nos permitió descubrir una zona diferente a la que habíamos recorrido durante los dos primeros días.

Nuestra siguiente parada fue la espectacular Iglesia de San Salvador, fácilmente reconocible por su enorme torre coronada por una escalera exterior en espiral. Es uno de los edificios más característicos de Copenhague y, si te animas a subir sus cientos de escalones, desde lo alto se obtienen unas de las mejores panorámicas de la ciudad. Nosotros nos acercamos hasta ella para contemplar su peculiar arquitectura y conocer uno de los grandes iconos de Christianshavn.

Desde allí nos adentramos en la famosa Ciudad Libre de Christiania, uno de los lugares más curiosos y diferentes de Copenhague. Esta comunidad alternativa nació en los años 70 y cuenta con sus propias normas, viviendas, talleres, espacios culturales y una estética completamente diferente a la del resto de la ciudad. Recorrer sus caminos nos permitió descubrir una Copenhague mucho más alternativa y creativa, llena de rincones sorprendentes y construcciones muy particulares.

Durante el paseo por Christiania fuimos descubriendo algunos de sus rincones más curiosos, entre ellos Green George, un enorme trol de madera creado por el artista danés Thomas Dambo. La escultura forma parte de su proyecto de gigantes construidos con materiales reciclados y escondidos en diferentes lugares de Dinamarca y del mundo. Nos pareció una parada muy curiosa y una muestra perfecta del carácter alternativo y creativo de Christiania.

Después de recorrer Christiania llegó el momento de hacer una parada para comer. Nos dirigimos hasta el Restaurante Karla, donde aprovechamos para sentarnos tranquilamente y reponer fuerzas con comida tradicional danesa antes de afrontar las últimas horas de nuestro viaje.

Con la comida ya hecha y sabiendo que todavía nos quedaban algunas horas antes de dirigirnos al aeropuerto, aprovechamos la tarde para hacer nuestras últimas compras por el centro de Copenhague. Volvimos a recorrer algunas de las calles comerciales que habíamos conocido durante los días anteriores y aprovechamos para comprar los últimos recuerdos del viaje.

Y antes de despedirnos definitivamente de Copenhague quisimos poner el broche final al viaje con un postre en La Glace, una de las pastelerías más tradicionales y famosas de la ciudad. Sentarnos a disfrutar de un buen dulce fue la manera perfecta de hacer una última pausa antes de recoger las maletas del alojamiento y poner rumbo al aeropuerto.

Finalmente tocaba despedirse de Copenhague y comenzar el camino de vuelta a Madrid. Después de tres días recorriendo sus calles, canales, palacios, barrios históricos y rincones más alternativos, nos marchamos con la sensación de haber aprovechado muchísimo el viaje y de haber descubierto una ciudad que nos sorprendió por su mezcla de historia, diseño y personalidad.
Visitar Christiania es una experiencia diferente y merece la pena recorrer sus calles y descubrir su ambiente único
Christiania en Copenhague

Copenhague al completo

FAQ Copenhague en 3 días

¿Son suficientes 3 días para conocer Copenhague?

Sí, 3 días permiten visitar los principales lugares de Copenhague y conocer sus barrios más importantes sin necesidad de hacer el viaje con demasiadas prisas.

¿Cuál es la mejor zona para alojarse en Copenhague?

El centro histórico es una de las mejores zonas para alojarse, ya que permite llegar caminando a muchos lugares turísticos y facilita aprovechar mejor los 3 días. En nuestra guía sobre dónde dormir en Copenhague te contamos cuáles son las mejores zonas y qué tener en cuenta.

¿Cómo moverse por Copenhague durante 3 días?

El centro de Copenhague se puede recorrer fácilmente a pie, aunque también puedes utilizar metro, autobús o bicicleta para desplazarte a zonas más alejadas.

¿Cuánto cuesta viajar a Copenhague durante 3 días?

Copenhague es una ciudad cara, por lo que conviene calcular un presupuesto para alojamiento, comidas, transporte y entradas antes de organizar el viaje.

¿Qué hacer en Copenhague además de visitar monumentos?

Además de sus monumentos, puedes pasear por Nyhavn, recorrer sus canales, visitar cafeterías, probar comida danesa, explorar Christiania o disfrutar de los Jardines de Tívoli.

¿Cuál es la mejor época para viajar a Copenhague?

La primavera y el verano suelen ser buenas épocas para visitar Copenhague por sus temperaturas más agradables y mayor cantidad de horas de luz.

¿Es fácil visitar Copenhague sin coche?

Sí, no necesitas coche para visitar Copenhague. El centro es muy cómodo para caminar y la red de transporte público permite llegar fácilmente a otras zonas de la ciudad.

¿Merece la pena visitar Christiania en Copenhague?

Sí, Christiania merece la pena si quieres conocer una de las zonas más alternativas y singulares de Copenhague, con un ambiente muy diferente al del centro histórico.

¿Qué excursiones hacer desde Copenhague?

Entre las excursiones más populares desde Copenhague están Malmö, los castillos del norte de Selandia y otras localidades cercanas, aunque con solo 3 días es mejor priorizar la ciudad.

¿Qué llevar en la maleta para viajar a Copenhague?

Conviene llevar calzado cómodo, ropa adecuada para cambios de tiempo y alguna prenda impermeable, especialmente si vas a recorrer Copenhague caminando.

Ahora te toca descubrir Copenhague

Tres días dan para llevarte una buena colección de recuerdos de Copenhague y esta ruta está pensada para que aproveches bien el tiempo y conozcas los lugares que consideramos imprescindibles.

Y aquí viene nuestra recomendación favorita: no sigas el itinerario al milímetro. Si encuentras una terraza que te apetece probar, quédate. Si una calle te lleva en otra dirección, síguela. Puede que ese sitio que no tenías apuntado termine siendo una de las cosas que más recuerdes de Copenhague. Al final, los mejores viajes casi nunca salen exactamente como estaban escritos.

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