Centro histórico, Nyhavn y Parque Tívoli
La primera parada fue el imponente Ayuntamiento de Copenhague, uno de los edificios más reconocibles de la ciudad. Situado en pleno centro, su enorme fachada y su característica torre hacen que sea imposible pasarlo por alto. Aprovechamos para conocer sus alrededores y tener nuestro primer contacto con el centro histórico de Copenhague antes de continuar caminando.
Muy cerca del Ayuntamiento encontramos la estatua de Hans Christian Andersen, dedicada al famoso escritor danés, autor de algunos de los cuentos más conocidos de la literatura universal. Nos acercamos hasta ella antes de continuar nuestra ruta por el centro, descubriendo poco a poco algunos de los rincones más emblemáticos de la ciudad.
Desde allí nos adentramos en Strøget, una de las calles peatonales más famosas de Copenhague y una de las principales zonas comerciales del centro. Más que una simple calle de tiendas, recorrer Strøget nos permitió disfrutar del ambiente de la ciudad mientras pasábamos junto a comercios, edificios históricos, pequeñas plazas y numerosos cafés. Es uno de esos lugares que merece la pena recorrer tranquilamente, sin demasiada prisa y dejándose llevar por sus calles.
Siguiendo el recorrido llegamos hasta Kongens Nytorv, una de las plazas más elegantes de Copenhague. Este enorme espacio está rodeado de algunos de los edificios más importantes de la ciudad y supone uno de los puntos principales de conexión entre el centro histórico y la zona de Nyhavn.
Allí nos encontramos con el elegante Hotel d'Angleterre, uno de los hoteles más conocidos y lujosos de Copenhague. Aunque no teníamos intención de alojarnos allí, merece la pena detenerse unos instantes frente a su fachada y contemplar uno de los edificios más emblemáticos de la plaza.
Justo en los alrededores también encontramos Magasin du Nord, uno de los grandes almacenes más conocidos de Dinamarca. Aprovechamos para echar un vistazo antes de continuar nuestro paseo por esta parte del centro de Copenhague.
Nuestra siguiente parada fue el Teatro Real de Copenhague, situado junto a Kongens Nytorv. Este histórico edificio es uno de los principales escenarios culturales de la ciudad y forma parte de uno de los conjuntos arquitectónicos más interesantes de esta zona. Aunque simplemente nos acercamos para verlo por fuera, nos pareció una parada perfecta antes de continuar hacia el puerto.
Desde allí seguimos caminando hasta encontrar el Ancla Memorial, un monumento dedicado a los marineros daneses que perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial. Es una parada breve, pero nos pareció interesante incluirla en el recorrido por esta parte de la ciudad antes de llegar a uno de los lugares más famosos de Copenhague.
Y finalmente llegamos a Nyhavn, probablemente el rincón más reconocible de toda la ciudad. Sus casas de colores junto al canal, los barcos amarrados y las terrazas de los restaurantes forman una de las imágenes más famosas de Dinamarca. Paseamos tranquilamente por sus orillas, disfrutando del ambiente y de las diferentes perspectivas que ofrece el canal. Sin duda, fue uno de esos lugares que teníamos muchas ganas de conocer y que en persona resulta todavía más bonito.
Después de recorrer Nyhavn continuamos nuestra ruta hacia los Jardines de Tívoli, uno de los lugares más emblemáticos de Copenhague. Entrar cuando comenzaba a caer la tarde fue todo un acierto, ya que el ambiente cambia por completo cuando empiezan a encenderse las luces. Paseamos por sus jardines, disfrutamos de la decoración y aprovechamos para conocer uno de los parques de atracciones más antiguos y famosos de Europa.
Para terminar nuestro primer día en Copenhague, después de recorrer buena parte del centro histórico y disfrutar de Tívoli, fuimos a cenar a Smagsloget, donde aprovechamos para probar sus conocidos sándwiches. Fue el broche perfecto para una jornada bastante completa y una buena forma de terminar nuestro primer contacto con la capital danesa.
Terminamos el día cansados, pero con la sensación de haber aprovechado muchísimo la jornada. Habíamos recorrido algunas de las calles, plazas y rincones más emblemáticos de Copenhague y, sobre todo, habíamos descubierto una ciudad que desde el primer momento nos pareció muy cómoda para recorrer caminando.



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