Empezamos nuestro segundo día con un
desayuno temprano en el hotel, disfrutando de un delicioso
mas huni, el plato típico maldivo hecho con atún, coco rallado, cebolla y guindilla, acompañado de pan roshi y un buen café. Con energía renovada, tomamos un
taxi hacia Malé para pasar el día conociendo la capital del país.
Nuestra primera parada fue el
Fish Market, donde se puede ver la auténtica vida local con los pescadores descargando su pesca del día. Justo al lado se encuentra el
Local Market, lleno de frutas tropicales, especias y productos típicos perfectos para curiosear o comprar algún recuerdo.
Después paseamos hasta la
Playa Rasfannu, una pequeña pero agradable playa urbana perfecta para descansar un rato y disfrutar del ambiente local. Desde allí caminamos hasta el
Monumento al Tsunami, un lugar tranquilo con vistas al mar, construido en memoria de las víctimas del tsunami de 2004.
A mediodía comimos en el popular
Symphony Restaurant, uno de los más conocidos entre los maldivos, donde probamos algunos platos locales junto con opciones internacionales.
Por la tarde seguimos conociendo la ciudad: visitamos el
Centro Islámico y su impresionante mezquita, el
Sultan Park —uno de los pocos espacios verdes de Malé— y la histórica
Mezquita Friday, construida con piedra de coral, una auténtica joya arquitectónica.
Terminamos el día en la
Playa Artificial, un lugar muy popular entre los locales para pasear o ver el atardecer junto al mar. Desde allí tomamos un
taxi de vuelta al hotel en Hulhumalé, donde cenamos tranquilamente y descansamos después de un día intenso de exploración por la capital.
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