Japón llevaba años en nuestra lista de viajes pendientes y, cuando por fin llegó el momento, decidimos invertir 11 días para descubrir el país. Nosotros no pudimos estar más tiempo, así que si tú puedes permitirte algún día más, nuestra recomendación es clara: añade todos los días que puedas, porque Japón siempre te pide más.
Durante el viaje combinamos trenes bala, barrios que parecen no dormir nunca, templos ancestrales donde el tiempo se detiene y, cómo no, muchísima gastronomía. Desde un buen bol de ramen reconfortante, pasando por sushi recién hecho, gyozas crujientes o un okonomiyaki compartido al final del día, comer en Japón se convierte en parte fundamental de la experiencia.
A continuación te contamos cómo organizamos nuestro recorrido día a día, con consejos prácticos basados en nuestra experiencia y pequeños ajustes que haríamos si volviéramos a repetir el viaje, para que tú puedas adaptarlo fácilmente a tu manera de viajar.
#1Llegada a Osaka
Nada más aterrizar activamos nuestra eSIM de Holafly, que ya llevábamos instalada desde España, y en cuestión de segundos teníamos internet funcionando en Japón. Un detalle que parece pequeño, pero que viene genial para consultar mapas, trenes o comunicarte desde el minuto uno.
Antes de pasar inmigración, llevábamos ya preparado el formulario de entrada a Japón con su correspondiente código QR, que habíamos rellenado tranquilamente desde España a través de la web oficial. Esto nos ahorró bastante tiempo en el aeropuerto e hizo el proceso mucho más ágil.
Tras los trámites de entrada y recoger equipaje, cogimos el tren desde el aeropuerto hasta Namba, donde se encuentra nuestro hotel y una de las mejores zonas para alojarse en Osaka. Dejamos las maletas en el APA Hotel Nambashinsaibashi-Nishi y salimos directos a la calle, porque aunque el cansancio apretaba, las ganas podían más.
Desde ahí arrancamos nuestra ruta a pie perfecta para el primer día. Primero visitamos Nipponbashi, el barrio friki y tecnológico de la ciudad, lleno de tiendas de anime, manga y electrónica; un lugar perfecto para los fans de la cultura pop japonesa. Luego nos dirigimos a Shinsaibashi, donde está la gran calle comercial cubierta, ideal para pasear, entrar en tiendas y empaparte del ambiente japonés; aprovechamos también para probar alguna de las cientos de opciones gastronómicas que ofrece la zona. Después continuamos hacia America Mura, un barrio más alternativo y juvenil, lleno de tiendas curiosas, grafitis y cafés diferentes, muy contrastado con el Japón más tradicional.
Para terminar el día llegamos a Dotonbori, probablemente la zona más icónica de Osaka, con sus neones, el famoso cartel del corredor de Glico y un ambiente brutal tanto de día como de noche. Cenamos probando comida típica de Osaka, como takoyaki o okonomiyaki, y como postre no podía faltar la famosa tarta de queso de Rikuro’s, esponjosa y recién hecha. Después hicimos un recorrido por el siempre sorprendente Don Quijote y pusimos rumbo al hotel. Tocaba descansar, porque al día siguiente nos esperaba un día completo para seguir descubriendo Japón.

#2Katsuo-ji, USJ y Shinsekai
Tras la visita al templo, volvimos a Osaka y pusimos rumbo a Universal Studios Japan. Llegamos sobre las 10:30 de la mañana y nada más entrar empezamos a recorrer sus zonas temáticas y a disfrutar de algunas de sus atracciones más famosas. Mención especial merece la zona de Super Nintendo World, dedicada a Mario, que es simplemente espectacular: colores, música y detalles por todos lados. Incluso si no eres muy fan de los parques, la experiencia merece la pena solo por ver el nivel de detalle que tienen algunas áreas.
Al salir del parque, ya por la tarde, nos dirigimos al barrio de Shinsekai, una de las zonas con más personalidad de Osaka. Aquí el ambiente es más tradicional y algo caótico, con restaurantes locales, recreativas y la famosa Torre Tsutenkaku como protagonista. Es un barrio ideal para pasear sin rumbo y ver un Osaka diferente, más auténtico y menos turístico.
Para cerrar el día, volvimos a Dotonbori, donde cenamos tranquilamente y nos dimos un último paseo entre luces y neones despidiéndonos de Osaka.

#3Arashiyama y Kioto
Desde allí nos dirigimos al bosque de bambú de Arashiyama, uno de los lugares más conocidos de Kioto. Llegar relativamente temprano nos permitió pasear con más calma entre los altísimos bambús y disfrutar del entorno natural antes de que se llenara de gente. Es un sitio muy turístico, pero aun así merece muchísimo la pena.
Al mediodía nos quedamos a comer en Arashiyama, una zona perfecta para hacer una pausa, sentarte con tranquilidad y disfrutar de la gastronomía local antes de seguir con la ruta del día.
Por la tarde volvimos al centro de Kioto y recorrimos el barrio de Higashiyama, una de las zonas más bonitas y tradicionales de la ciudad. Paseamos por sus famosas calles Sannenzaka y Ninenzaka, llenas de tiendas tradicionales y rincones con mucho encanto con la famosa pagoda Yasaka Kamimacho de fondo, e incluso entramos en el Starbucks de Higashiyama, este establecimiento destaca por estar ubicado en una machiya, una casa tradicional japonesa de más de 100 años de antigüedad y es que es el primero en el mundo con asientos de tatami, permitiendo a los clientes disfrutar de su café descalzos, sentados sobre cojines en un ambiente que evoca la tradición de las casas de té japonesas, una curiosidad que merece mucho la pena. Desde allí continuamos hacia Gion, el histórico barrio de las geishas, donde el ambiente cambia por completo al caer la tarde. Las mejores calles donde te puedes cruzar con una geisha o maiko son Hanamiko-ji y Miyakawa-cho Dori.
Después de explorar este bonito barrio, cruzamos el río Kamo sin dejar de contemplar la famosa fachada del teatro Minamiza, para terminar el día en la calle Pontocho, una estrecha y animada calle llena de restaurantes. Allí cenamos en Sushi Tetsu, un sitio muy especial donde te preparan el sushi en directo delante de ti.
Esa noche nos alojamos en el JP INN Kyotoeki Kita Gakurincho, en Kioto, perfecto para descansar después de un día tan completo antes de seguir descubriendo Japón al día siguiente.

#4Nara y Castillo Nijo
Después, nos adentramos en el Parque de Nara para pasear entre sus preciosos ciervos, que se han hecho famosos por hacer reverencias cuando les ofreces las galletas de arroz que venden en los puestos callejeros. Aprovechamos también para visitar algunos de los templos más importantes de la zona, como el impresionante Todai-ji y el tranquilo Nigatsu-do.
Para comer probamos un plato muy típico japonés, el tonkatsu, en el restaurante Ganko Nara. Tras la comida, regresamos a Kioto en el elegante y clásico tren Aoniyoshi, toda una experiencia en sí misma.
Ya por la tarde, de vuelta en Kioto, recorrimos la zona del Castillo Nijo el parque Nijo que está al lado, y para acabar terminamos el día cenando un sabroso ramen en Fukuchian - Nijō-jō-mae que está cercano al castillo, poniendo el broche perfecto a un día completísimo.

#5Ceremonia del té, kimonos y ryokan
Durante varias horas recorrimos algunas de las zonas más emblemáticas de Kioto vestidos con el traje tradicional, ya que hasta ese momento aún no habíamos tenido la oportunidad de ver la ciudad con calma a plena luz del día. Paseamos tranquilamente y nos hicimos fotos para el recuerdo en un entorno que parecía sacado de otra época. Sin duda, una de esas experiencias que hacen el viaje todavía más especial.
Tras devolver el traje, nos fuimos a recorrer el famoso mercado de Nishiki, uno de los mejores lugares para probar comida local. Allí degustamos especialidades tan curiosas como pulpito relleno de huevo de codorniz y una espectacular carne de Kobe, simplemente exquisita.
Para cenar tuvimos la suerte de conseguir reserva el mismo día en el famosísimo Kichi Kichi Omurice, un sitio muy popular tanto por su comida como por el show de su chef. Fue una experiencia divertidísima y totalmente diferente.
Para terminar el día, regresamos al ryokan, donde nos relajamos en su onsen y descansamos en una habitación tradicional japonesa, durmiendo sobre los típicos futones. Un cierre perfecto para nuestra última noche en Kioto.

#6Fushimi Inari y Nagoya
Tras recorrer los cientos de torii rojos que forman el famoso camino del templo y disfrutar de la tranquilidad del lugar, regresamos al hotel para recoger las maletas. Tocaba cambiar de ciudad y poner rumbo a nuestro siguiente destino: Nagoya, esta vez viajando en tren bala.
Llegamos a Nagoya y fuimos directos a dejar nuestras cosas en el hotel de esa noche, el Hotel androoms Nagoya Sakae. Sin perder demasiado tiempo, salimos a recorrer la ciudad y nuestra primera parada fue el Castillo de Nagoya, uno de los símbolos históricos más importantes de la ciudad.
Después nos movimos por la zona de Sakae, el corazón moderno de Nagoya. Paseamos por los alrededores de la TV Tower, visitamos el futurista Oasis 21 y entramos al centro comercial Sunshine Sakae, conocido por acoger conciertos y eventos de los famosos idols japoneses, todo un fenómeno cultural en Japón.
Para comer hicimos algo diferente y entramos por primera vez en un McDonald's japonés, más por curiosidad que por otra cosa. Probamos una hamburguesa de gambas y confirmamos que incluso las cadenas internacionales cambian bastante respecto a las versiones occidentales.
Ya por la tarde-noche, con las luces de neón encendidas, volvimos a recorrer la zona de Sakae, entramos en un Don Quijote —donde es fácil perder la noción del tiempo— y regresamos al hotel dando un paseo tranquilo, disfrutando de la torre iluminada. Un final perfecto para un día largo pero muy completo.

#7Alpes japoneses y llegada a Tokio
Después continuamos hasta Shirakawago, un pequeño pueblo rodeado de montañas y declarado Patrimonio de la Humanidad, famoso por sus casas de estilo gassho-zukuri, con tejados de paja inclinados para soportar la nieve. Ese día tuvimos la suerte de que nos nevó durante la visita, lo que le dio un encanto todavía más especial al lugar. Paseamos entre las casas, disfrutamos del entorno natural y subimos a uno de los miradores para contemplar las vistas panorámicas del valle, que parecían sacadas de una postal.
Tras la excursión, regresamos a Nagoya ya por la tarde y fuimos directos a la estación para coger nuestro último tren bala del viaje, esta vez con destino a la última gran parada de nuestra ruta: Tokio.
Llegamos a Tokio ya entrada la noche, cansados pero con la emoción de estar por fin en la capital. Para cenar no nos complicamos y entramos en un Sukiya, una famosa cadena japonesa especializada en gyudon, que además estaba justo al lado de nuestro hotel. El gyudon es un plato típico japonés que consiste en un cuenco de arroz caliente cubierto con finas láminas de ternera y cebolla cocinadas en una salsa ligeramente dulce a base de soja y mirin. Se suele acompañar con un poco de encurtidos y huevo crudo o cocido al gusto, y se come directamente del cuenco, usando palillos o cuchara. Fue una cena rápida, barata y muy auténtica, perfecta para un primer contacto con la ciudad.
Después de cenar, fuimos directos al hotel donde nos alojaríamos durante nuestra estancia en Tokio, el HOTEL TAVINOS Hamamatsucho. Tocaba descansar, porque al día siguiente empezaba nuestra aventura por una de las ciudades más impresionantes del mundo.

#8Monte Fuji y Tokio
Paseamos en barco por el lago Kawaguchi disfrutando de las vistas del monte y, para comer, nos detuvimos en un restaurante local donde probamos unos udon deliciosos, perfectos para reponer fuerzas. Antes de regresar, subimos a la pagoda Chureito, desde donde se obtiene una de las vistas más emblemáticas del Fuji rodeado de naturaleza.
De vuelta en Tokio, nos dirigimos a Shinjuku. Allí vimos la famosa pantalla con el gato 3D, paseamos por Kabukicho admirando la cabeza de Godzilla entre los edificios, como el Tokyu Kabukicho Tower, y dimos una vuelta por el barrio rojo, lleno de luces y carteles que no dejan indiferente. Más tarde, nos adentramos en Golden Gai, con sus cientos de bares diminutos y ambientes únicos que hacen que quieras perderte calle por calle.
Seguimos camino al observatorio del Edificio del Gobierno Metropolitano. De camino pasamos por la famosa Omoide Yokocho, una calle estrecha repleta de restaurantes, neones y todo el ambiente típico de Tokio. Al llegar al edificio disfrutamos del espectáculo de luces proyectado en su fachada y subimos al mirador gratuito, que ofrece unas vistas increíbles de la ciudad.
Terminamos la jornada en Shibuya, donde nos encontramos con la estatua de Hachiko y nos perdimos en el famoso cruce, rodeados de gente y neones. Subimos al mirador del Starbucks para contemplar la magnitud de la intersección desde arriba, paseamos por la zona de los love hotels cercanos y para cerrar el día, cenamos en un restaurante típico probando yukhoe, carne aliñada con yema de huevo cruda, antes de regresar al hotel y descansar para seguir explorando Tokio.

#9Templos, miradores y Takeshita Street
Seguimos nuestra ruta hacia la Torre de Tokio, que impresiona incluso desde abajo, y luego nos dirigimos a la Torre Mori, donde se encuentra la famosa escultura de la araña madre. Desde allí cogimos un bus hacia Shibuya para vivir el barrio de día y subimos al Shibuya Sky, un mirador que deja sin palabras con sus vistas de toda la ciudad y del famoso cruce.
Paseamos por las calles que rodean Shibuya, entrando en tiendas como Disney, que es impresionante, y comimos en un restaurante donde sirven hot pot en forma de oso, ¡una experiencia totalmente inesperada y divertida!
Después de comer nos acercamos al Capybara Café para conocer a este curioso animal, algo muy singular y diferente. Más tarde nos dirigimos al barrio de Harajuku a ver la famosa Takeshita Street, una calle que impresiona por su ambiente y tiendas extravagantes, y entramos al Mipig Café, donde estuvimos rodeados de cerditos adorables. Allí puedes encontrar tiendas tan míticas como la Harry Potter Shop o la Pop Mart Store
Para cerrar el día, de vuelta al hotel, cenamos en un Domino's Pizza, algo que ya se echaba de menos después de tantos días probando comida japonesa.

#10Senso-ji, Estacion de Tokio y Akihabara
Desde allí tomamos un bus hacia Senso-ji, uno de los templos más icónicos de Tokio. De camino hacia el templo pudimos observa la icçonica Tokio Skytree, el edificio más alto de Japón con 634 metros de altura. Al llegar al templo, ya desde la calle previa te rodean los puestos de souvenirs y la comida típica, y al entrar en el templo te envuelve su ambiente tradicional y la majestuosidad de su arquitectura.
Seguimos la ruta hacia una cafetería con temática de gatos, donde además de tomar un café, puedes pintar tu propio gato de escayola. Una experiencia relajante y divertida, que deja un recuerdo único para llevarte a casa.
Después nos dirigimos a la Estación de Tokio y nos perdimos en la Character Street, un paraíso de tiendas de anime y personajes icónicos como Dragon Ball, Pokemon, Shin Chan, Hello Kitty, Lego, Kirby, Nintento y Mofusand, entre muchas otras. Allí mismo comimos en Ramen Street, aprovechando la oportunidad de probar ramen en un sitio tan típico y emblemático.
Por la tarde exploramos Yurakucho, una zona con restaurantes debajo de las vías del tren que impacta por su estética urbana, y luego Ginza, admirando sus tiendas de lujo y el famoso reloj de Seiko. Desde allí cogimos el metro hacia Akihabara, el barrio por excelencia para los amantes del anime, manga y videojuegos. Nos perdimos durante horas entre tiendas como Mandarake o Mr. Potato hasta que cerraron.
Para cerrar nuestro último día completo en Tokio, cenamos por última vez en la ciudad y regresamos al hotel, con la sensación de haber vivido una jornada intensa, divertida y completamente inmersiva en la cultura japonesa.

#11Últimas horas en Tokio y regreso
Tras recoger todo, tomamos el tren rumbo a Narita y nos despedimos de Japón con la sensación de haber vivido un viaje increíble, lleno de experiencias únicas, paisajes inolvidables, gastronomía sorprendente y cultura fascinante. Con la vista puesta en volver algún día, dimos por terminado este viaje que sin duda quedará guardado para siempre en nuestra memoria.

Más sobre nuestro viaje a Japón
Explora al detalle todo lo que necesitas sobre Japón:
El final del viaje… o el principio
Viajar por Japón es de esas experiencias que, cuando se acaban, te dejan con ganas de volver incluso antes de haber deshecho la maleta. Ojalá esta guía te haya servido para aclarar ideas y te anime a lanzarte a organizar tu propio itinerario.
Si te has quedado con ganas de más, en el blog encontrarás otras guías y rutas pensadas para seguir explorando el mundo paso a paso, siempre viajando a tu ritmo.
Asegura tu viaje con IATI
VIAJA SIEMPRE SEGURO →
Conexión global con eSIM Holafly
CONECTADO EN CUALQUIER DESTINO →
Revolut, tu tarjeta para viajar sin límites
TU DINERO, SIN FRONTERAS →Guía de Japon
Todo lo que necesitas para tu viaje
Últimos artículos relacionados
Asegura tu viaje con IATI
VIAJA SIEMPRE SEGURO →
Conexión global con eSIM Holafly
CONECTADO EN CUALQUIER DESTINO →
Revolut, tu tarjeta para viajar sin límites
TU DINERO, SIN FRONTERAS →Guía de Japon
Todo lo que necesitas para tu viaje
Comentarios
Escríbenos un comentario